Manejo del miedo y el terror
Tal es el caso, para citar un reciente ejemplo, de los “posibles” conflictos entre los Estados Unidos e Irán y la derivación de ello hacia una conflagración atómica.En este, como en muchos otros casos, es el miedo el que estimula la profusión de estas noticias, que ahora ya han derivado...
Tal es el caso, para citar un reciente ejemplo, de los “posibles” conflictos entre los Estados Unidos e Irán y la derivación de ello hacia una conflagración atómica.En este, como en muchos otros casos, es el miedo el que estimula la profusión de estas noticias, que ahora ya han derivado a advertencias (desde Washington) por un probable fortalecimiento de las relaciones entre países latinoamericanos y la república de Iran, cuyo presidente, Mahmud Ahmadineyad, visitará nuestra región.Relacionado con eso es previsible que veamos leamos y escuchemos en los próximos días muchas noticias, porque en el trasfondo de ese interés noticioso creemos que está el miedo, que es uno de los sentimientos humanos más manipulados.El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable ante algo que nos asusta o creemos que nos puede hacer daño. Es provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado y por definición la máxima expresión del miedo es el terror.Sabemos que ambos, miedo y terror, se pueden provocar y en eso juegan un papel muy importante los medios de comunicación social. Es, por cierto, un tema que ha sido intensamente estudiado, por varios autores.Joanna Bourke, autora de “El miedo: una historia cultural”, sostiene que el miedo, como un sentimiento colectivo e individual, varía con las épocas y los contextos históricos. Menciona como ejemplo el terror provocado en Nueva York, en 1938 por una historia ficticia transmitida por una radioemisora como noticia “La guerra de los mundos” y que causó un pánico tan intenso que provocó centenares de suicidios. La historia se refería a una invasión de marcianos, algo que en la actualidad no causaría miedo a nadie.Pero una guerra nuclear sí aterroriza, aunque sea totalmente improbable, dado que los Estados Unidos tiene más de cinco mil armas nucleares, pero esgrime como amenaza algo que solamente existe, en algunas imaginaciones afiebradas: un arma nuclear en poder de Irán.Lo único evidente es la ausencia de imaginación, porque con ese pretexto de controlar unas inexistentes “armas de destrucción masiva”, los Estados Unidos invadieron hace diez años a Irán y protagonizaron una sangrienta guerra, cuyos efectos continúan. Ahora, la simple sospecha de que Irán pueda producir alguna, se ha convertido en una obsesión y le hizo decir al Departamento de Estado que “ahora no es el momento de profundizar en sus lazos” con Irán. Rematamos con otra sentencia de Joanna Bourke: “el miedo es también un arma de dominación política y de control social”. Y para profundizar en eso tendríamos que derivar hacia el terror, el terrorismo y, por supuesto, el terrorismo de Estado. Pero para eso también existen especialistas. Que lo hagan ellos.


