Epifanía del señor

Eran unos magos o sabios entregados a la observación de los astros; ellos preguntaron: ¿Dónde está el recién nacido rey de los  judíos? Porque vimos su estrella en el Oriente.¿Y cómo por la aparición de la estrella entendieron de este nacimiento? Tal vez por la profecía de Balaán...

Eran unos magos o sabios entregados a la observación de los astros; ellos preguntaron: ¿Dónde está el recién nacido rey de los  judíos? Porque vimos su estrella en el Oriente.¿Y cómo por la aparición de la estrella entendieron de este nacimiento? Tal vez por la profecía de Balaán (Num. 24 – 17) “Se levantará una estrella de Jacob, surgirá un cetro de Israel”Lo cierto es que Dios manifestó el nacimiento del Mesías mostrándole su estrella.Los reyes magos guiados por la estrella llegan a Belén siguiendo los movimientos de la estrella, ven por fin que se detiene en una casa; los rayos de luz enfocados hacia ella, son la señal celeste de la presencia del niño que buscan. ¡Aquí está! Sus ojos cargados de fe no reparan en la pobreza de la casa y entrando en ella vieron al Niño con María su Madre. Postrándose en tierra le adoraron y le presentaron sus ofrendas.Le ofrecieron oro, que simboliza la realeza de Jesús, incienso simboliza su divinidad, mirra simboliza su mortalidad, su humanidad.Ya no obedecieron al rey Herodes porque su único Rey era el Rey hecho hombre que acababan de adorar en Belén.Los reyes magos volvieron a su tierra tomando otro camino.Estos acontecimientos también a nosotros nos traen un mensaje; ellos recibieron la luz de la estrella y la siguieron, nosotros recibimos la luz en la manifestación del Señor, por medio de su palabra y de los acontecimientos, que nos tienen que hacer despertar de nuestra indiferencia y salir de nuestra tibieza porque la luz nos guiará también a nosotros al encuentro con Jesús de Nazareth.Los magos guiados por la luz se encontraron con Cristo, este encuentro fue definitivo, le adoraron y le ofrecieron presentes.Si nosotros recibimos la luz de su mensaje ya no viviremos en las tinieblas del egoísmo, de la ambición, en las tinieblas del engaño y de la infidelidad.Si recibimos la luz, podremos ver y nos daremos cuenta de la superficialidad de nuestra vida, la luz nos permitirá mirar el dolor, la miseria, la injusticia, que sufren muchos de nuestros hermanos quienes nos necesitan, también la luz de Cristo nos permitirá ver la verdadera dicha, que es la que brota de dentro del corazón cuando se goza de la presencia de Dios, cuando aceptamos su programa de vida, que se resume en una sola palabra: ¡Amor!Y cuando la luz de la fe, nos abra los ojos del alma, podremos ver a Ese Jesús, podremos conocerlo, también le adoraremos y le regalaremos el oro de nuestras alabanzas por su realeza, el incienso del reconocimiento de su divinidad y la mirra de nuestra humanidad, de nuestros trabajos, preocupaciones y aún de nuestra debilidad.También como los magos de oriente ya no caminaremos por el mismo camino, cambiaremos el rumbo, nuestra vida será otra, más auténtica.Ya no obedeceremos, ni nos postraremos ante el rey poder, el rey dinero, el rey placer. Nuestro único Rey será El Rey de reyes.

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