Exportar azúcar para importar caramelos

Eso no era ningún misterio y así fue como se formaron verdaderos imperios cuando, como dice Marcelo Gullom “los continentes comenzaron a interactuar”, hace algo más de 500 años, para llegar a formarse esto que ahora llamamos “sistema internacional”.Eso fue lo que hizo la vieja...

Eso no era ningún misterio y así fue como se formaron verdaderos imperios cuando, como dice Marcelo Gullom “los continentes comenzaron a interactuar”, hace algo más de 500 años, para llegar a formarse esto que ahora llamamos “sistema internacional”.Eso fue lo que hizo la vieja Inglaterra, elemental productora de ovejas, para llegar a ser la imperial y dominante Bretaña industrializada. Pero luego las colonias se le subordinaron, así como a esas colonias convertidas a su vez en imperio, todavía se le están subordinando los pocos países que construyen o quieren construir ahora su propio destino. En el África, en América y en todos los lugares del “sistema”.Aquí lo estamos sintiendo, como en todo el mundo y por eso nos esforzamos ahora con el gas de petróleo, como antes lo hiciéramos, durante tantos años, con la plata, con el estaño y con otros minerales que todavía algunos se empeñan en que los extraigamos y los exportemos tal cual. Es decir, aún hay bolivianos que creen que está bien producir y exportar azúcar barata y traer de otros países, importados y carísimos, los caramelos.O, lo que da lo mismo, enviar al Brasil y a la Argentina el gas de petróleo y traer de allí la gasolina y todos los demás derivados petroquímicos, cada uno siempre más caro, según su complejidad o según la necesidad que tengamos de él.Pero todo esto no basta con decirlo y con entenderlo. Hay que “hacerlo” y empeñarse en eso es lo que honestamente debe proponerse todo político y todo dirigente cívico. Así, no hay dónde perderse.Por eso Miguel Justiniano León fue escogido por éste periódico como personaje del año 2011. Porque está empeñado en eso. Porque es un “insubordinado” creativo y patriota. Boliviano, tarijeño y chaqueño para más señales.Y de él hemos tomado esa frase que utilizamos para titular este comentario, que marcará durante este año que comienza esa misma idea, constante, consecuente, que ya se nota que está echando raíces en nuestra sociedad.Para que cunda entre los estudiantes, entre los profesionales, entre los campesinos, para que todos, organizados, demostremos que nuestra insubordinación está bien fundamentada, que tiene décadas de sufrimientos mineros que nunca deben ser olvidados, que tiene hasta guerras que han luchado nuestros padres y que no queremos que sigan luchando nuestros hijos. Simplemente para eso: para que dejemos de venderles a los demás azúcar barata y no tengamos que comprarles luego caramelos carísimos.Y quien no comprenda y combata ese nuestro anhelo, no importa cuáles sean su color, su género,  su credo o militancia política, no nos simpatiza.

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