Dos conclusiones sobre el acontecer político 2011

pienso que éste ha sido el año de la desmitificación del MAS y de la constatación de una lacerante ausencia de nuevas alternativa políticas; de proyectos y de candidatos políticos que puedan ser tomados en cuenta. Al gobierno del MAS en general y a Evo Morales en particular, le han sido...

pienso que éste ha sido el año de la desmitificación del MAS y de la constatación de una lacerante ausencia de nuevas alternativa políticas; de proyectos y de candidatos políticos que puedan ser tomados en cuenta. Al gobierno del MAS en general y a Evo Morales en particular, le han sido conferidas -desde mi perspectiva- una serie de atribuciones simbólicas que nunca tuvo. El “primer presidente indígena” posesionado en pleno Tiwanaku, legitimado por autoridades y organizaciones como la CIDOB y el CONAMAQ. Sin embargo sus actitudes y sus propias palabras, dejaron –y dejan- entrever una serie de contradicciones que distan de los principios aymaras y quechuas de armonía, equilibrio y unidad. Probablemente por estas razones el CONAMAQ  dejó el Pacto de Unidad con el MAS. Se trata de un hecho altamente significativo en la estructura del partido en gobierno puesto que se ve despojado de su último respaldo simbólico. Ya antes la CIDOB había marcado distancia en la VIII marcha indígena en defensa del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), asunto que fue pésimamente manejado por el gobierno, como todos sabemos. De hecho, seguramente la insistencia del gobierno en ese mentado tramo de la carretera y ante todo la represión ejercida, haya generado la peor imagen del gobierno en los últimos años. Los hechos demostraron que su discurso ecologista y pachamamista solo formaba parte de una estrategia publicitaria. Pese a esto, una fracción del CONAMAQ continuó con su apoyo, tal vez por un principio de lealtad al gran proyecto “el proceso de cambio” más que al MAS en sí, sin embargo tal parece que las esperanzas definitivamente se desvanecieron. La salida del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyo implica que este gobierno se queda solo con sus cuadros funcionalistas, sin un respaldo cualitativo que en realidad posibilitaba que muchos sectores se vieran todavía identificados con el gobierno y le brindaran su apoyo. En esta coyuntura, sin embargo, no aparecen figuras políticas que se constituyan en una real alternativa. Esa, como dije, es otra triste conclusión. A lo largo del año, solo hemos visto críticas de la oposición, que –certeras o no- nunca pudieron eclipsarse en una figura política importante que pueda hacerle frente a un Evo Morales debilitado políticamente y desmitificado simbólicamente. Es cierto que la salida del CONAMAQ, y antes de la CIDOB, posibilitan cierta salud política en nuestro país, ya que al retornar a la independencia, pueden generar sustanciales interpelaciones a las medidas gubernamentales, pero igualmente importante,  es la configuración de nuevos proyectos políticos que generen liderazgos por los cuales nuestra sociedad pueda optar en el futuro.* Psicólogo e integrante del EPRI-CCI

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