Ninguna de las siete hermanas
Comencemos explicando que, en principio, todos los derrames de petróleo son monstruosos, lo mismo las 14.000 toneladas en el delta del rio Niger que los 2.400 barriles derramados en Frade, el primer campo petrolero que opera Chevron en Brasil, y que se ubica a 3.700 pies (1.128m) de profundidad...
Comencemos explicando que, en principio, todos los derrames de petróleo son monstruosos, lo mismo las 14.000 toneladas en el delta del rio Niger que los 2.400 barriles derramados en Frade, el primer campo petrolero que opera Chevron en Brasil, y que se ubica a 3.700 pies (1.128m) de profundidad marina, 370km al noreste de Río de Janeiro.Despejemos entonces cualquier duda y dejemos claro que no existe preferencia por una o por otra corporación petrolera transnacional, cualquier que sea su nombre y su aparente procedencia, porque eso tampoco es real, puesto que tales corporaciones, un largo tiempo conocidas como “las siete hermanas” no tienen nacionalidad ni patria. Son sociedades anónimas y su relación primordial con algún sitio del planeta suele ser con algún remoto y casi insignificante paraíso fiscal.De ese cartel de las “Siete Hermanas” debido a varias fusiones empresariales hacia 2005 sólo sobrevivían cuatro: ExxonMobil, Chevron, Royal Dutch Shell, y BP. Sin embargo, el capital conjunto de estas cuatro megacorporaciones es inmensamente superior al que poseían las originales Siete Hermanas.Ahí está, todavía, convertida en Chevron nuestra vieja conocida, la Standard Oil, tan involucrada en la Guerra del Chaco, , la que, precisamente, tiene cuentas pendientes con el Brasil por derrames de petróleo que nunca son suficiente explicados ni compensados, en ninguna parte.Mucho más próxima a nosotros está ahora Petrobras, a quien acomodan los analistas como una de las Nuevas Siete Hermanas y, por supuesto, la que se suele llamar “española” Repsol, aunque hasta hace poco más de la tercera parte de la corporación le perteneciera a rusos, algo que también nosotros nos enteramos hace poco: Se trata de la adquisición del 30% de Repsol, que hizo la rusa LUKoil, que es la compañía petrolera más grande de Rusia y su mayor productor de petróleo.Por cierto la central global de Lukoil se encuentra en Moscú y es la segunda mayor compañía, junto a ExxonMobil, en cuanto a reservas de crudo. Asimismo, cuenta con otra sede en East Meadow, Estado de Nueva York, Estados Unidos.Como ven, nada es lo que parece, y de eso tenemos buena muestra con Repsol, que mantiene en su razón social las iniciales de la extinta empresa petrolera fiscal argentina YPF y una de cuyas última habilidades fue tratar de enseñarles a los guaraníes quienes son y cómo deben comportarse.Con razón, decía René Zavaleta Mercado, en su “Formación de la conciencia nacional” que “existe una suerte de metafísica para consumo de colonizados y sólo así podemos explicar las tristezas, los embrollos y deserciones varias de la inteligencia latinoamericana, cuyo temperamento generosísimo la ha conducido con frecuencia a elaborar las doctrinasen las que estaban interesados los enemigos de sus países”.Eso, lamentablemente, no pasa de moda.


