Donde la corrupción lastima más

Y si hay tantos temas pendientes para comentar, ¿Por qué ocuparnos del futbol? Porque aunque existen para ello “expertos” no deja de ser uno de los deportes más populares, quizás el más popular en nuestro país (como en varios otros) y hace rato que sobre el futbol aparecen inquietantes...

Y si hay tantos temas pendientes para comentar, ¿Por qué ocuparnos del futbol? Porque aunque existen para ello “expertos” no deja de ser uno de los deportes más populares, quizás el más popular en nuestro país (como en varios otros) y hace rato que sobre el futbol aparecen inquietantes sombras, que hacen temer por su futuro.No son solo las dictatoriales determinaciones de la todopoderosa Federación Internacional de Futbol Asociado, la FIFA, que ya está haciendo sentir que el próximo campeonato mundial de futbol en el Brasil es asunto “suyo” y podrá, en última instancia inclusive determinar quienes asisten personalmente a ver los partidos, cuánto les cuesta ese privilegio y cómo se manejan las transmisiones televisadas de los partidos para que las vean aquellos “pobres” que no alcanzarán a entrar a los estadios. Ese tema es complicadísimo, pero estamos seguros que en los dos años que faltan para el mentado mundial  lo que habrá serán comentarios de “expertos”Lo que nos preocupa ahora es que hayan llegado, desde Italia, que se supone tiene algo que ver con el futbol, peligrosos rumores (hasta ahora son solo eso) que asociación el deporte con la mafia, algo de lo cual también los italianos son los que más saben.Nos alarma. Porque mafia, aunque es un término relacionado originalmente con los abusivos recaudadores de impuestos de los señores feudales europeos, actualmente se aplica comúnmente al crimen organizado. Bien o mal organizado es otro cantar.Esperamos que todo el asunto se aclare, que el futbol mantenga su popularidad y que, aunque no sea propiamente ese el mayor deseo de la FIFA, deje de ser “negocio” y recupere su noble sentido no mercantil de “deporte”.No será fácil, porque pruebas existe de que ya en varias partes (en Colombia, por ejemplo, para citar uno de los ejemplos más próximos, los dineros “calientes” del tráfico de drogas ilegales trasminaron el deporte y permitieron a los delincuentes “organizados” apoderarse de varios clubes dedicados al futbol profesional.Aquí, el rio suena y aunque por ahora parece que el asunto no pasa de dimes y diretes, nos dolería mucho que continuara y se siguiera hablando de corrupción en el futbol.La corrupción en cualquier ámbito es mala y duele, pero en el futbol dolería más, y no se necesita ser experto para sentirlo y para lamentarlo. En fin, esperemos que el caso no pase “a mayores”

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