Reflexiones desde el Cursillo Vengan a mí

También en nuestra mente y en nuestro corazón despiertan nuevas ilusiones; esperanzas que se abren en cada nuevo día, hay espectativas que nos atraen, hay planes tareas que debemos desempeñar.Cada día ya trae sus nuevos proyectos y trabajos.Tenemos trabajos e ilusiones que queremos ver...

También en nuestra mente y en nuestro corazón despiertan nuevas ilusiones; esperanzas que se abren en cada nuevo día, hay espectativas que nos atraen, hay planes tareas que debemos desempeñar.Cada día ya trae sus nuevos proyectos y trabajos.Tenemos trabajos e ilusiones que queremos ver cumplidos, gozos y alegrías que deseamos compartir y mil situaciones más.Pero seamos sinceros, no todo es así, hay veces que la preocupación nos consume, hay problemas que nos atormentan; muchas veces ya despertamos angustiados y nos invade la desesperanza y el pesismismo.Los seres humanos somos seres necesitados de comprensión, de alguien que nos de un impulso para continuar con fe, con optimismo la lucha de cada día.No siempre es tan fácil caminar erguidos, nos hace falta una vos amiga, una palmada en la espalda para ayudarnos a enfrentar las cargas que nos agobian.Aunque también, hoy mas que nunca es difícil contar con un verdadero amigo, que sea fiel, sincero y que te aprecie de verdad, sin intereses egoístas.Jesús a sufrido como hombre, todas las angustias del ser humano, tristeza, amargura, desilusión; se sintió herido por la traición de su amigo judas, le dolió la negación de pedro, el abandono de sus duscípulos cuando fue tomado prisionero, se le clavó en el alma el dolor que nos provoca la ingratitud de los que curó, socorrió, ayudó, perdonó; igual le duele nuestra ingratitud y la indiferencia de los hombres de hoy. Pero El sabe de que estamos hechos, por eso nos perdona, nos comprende porque también sufrió el dolor físico de la crucificción, mas que ninguna otra criatura, sufrió de frío, de sed, de hambre, de soledad y sufrió las tentaciones que sufrimos todos ante el poder, el dinero y todos los placeres que siempre ofreció el mundo, para alejarnos de lo bueno y de lo correcto.Es por eso, porque nos concen y nos ama que nos dice: “Vengan a Mi todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas y yo los haré descansar, tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y hallareís descanso para vuestras almas, pues mi yugo es blando y mi carga ligera” (Mt. 11-28,30).Si reflexionamos un poco en las palabras de Jesús encontraremos todo su amor, su comprensión y el deseo de ayudarnos en este maravilloso ofrecimiento para lograr el descanso del alma; es decir que debemos confiar en El y aprender de El; el camino se nos allanará si tenemos fé, si confiamos en su ayuda, si nos abandonamos a su voluntad, la carga es todo el sufrimiento que llevamos todos, será ligera, no sentiremos su peso, será el yugo suave; no áspero, no desesperante, sino suave llevadero si confiamos. Pero también nos pide que seamos como El, porque El es el modelo, manso y humilde.Esto significa no ser soverbio, agresivo, prepotente, es mirar a todos como a nuestros hermanos y tratar a los demás como yo quisiera que me traten a mí.Ser humilde no significa aceptar las injusticias, sino ser sencillos con todos.El descanso o sea la paz que nos ofrece el Señor, nos lo va a dar si confiamos y nos apoyamos en la roca firme que no cae ni es arrastrada por ninguna tempestad, porque esa roca es El.La puerta para llegar a El, tiene un cerrojo que se abre facilmente con la humildad y la mansedumbre.Cuanta falta hace hoy en nuestra sociedad, la humildad, también esa preciosa virtud que adorna y conquista en las personas que la poseen y esto es ser mansos, pacíficos, agradables. Todos llevamos nuestra carga, nadie puede decir que no tiene una carga que llevar, es por eso que debemos acudir al Maestro, para que su ayuda traiga el descanso de nuestra alma.

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