Indignación en la Unesco

Esta vez fue porque Estados Unidos (y sus socios) no pudieron evitar el reconocimiento de Palestina como miembro pleno, algo que 107 países consideraron legítimo y Estados Unidos, obsecuente con su postura imperial desabrida y desorejada rechazó. Ahí, en la Unesco, puede estar el punto...

Esta vez fue porque Estados Unidos (y sus socios) no pudieron evitar el reconocimiento de Palestina como miembro pleno, algo que 107 países consideraron legítimo y Estados Unidos, obsecuente con su postura imperial desabrida y desorejada rechazó. Ahí, en la Unesco, puede estar el punto neurálgico de “indignación” y de “ocupación” que marque el nuevo orden internacional.Porque fue el planteamiento de un Nuevo Orden, precisamente, el que originó en 1984 el retiro de Estados Unidos y luego de algunos de sus consecuentes “amigos” de la Unesco (cómplices, deberíamos llamarlos). Como es un foro cultural, el abandono de un país cuyos emblemas son la lata de Coca Cola y el papel verde impreso que les hace “confiar en Dios”, no debería afectar mucho. Pero, para que lo haga, por supuesto que el retiro significó, también, la suspensión de los aportes de EE.UU a la Unesco. Además de la fuerza (ahora atómica) los gringos no saben de otro lenguaje.Y en ese lenguaje habría que responderles ahora, cortando toda relación financiera de nuestros 107 países con los Estados Unidos. Es decir, dejando de utilizar sus bonos del tesoro y otros desvalorizados papeles, que todavía lastran nuestras economías, porque no son sino resabios de cuando efectivamente el poder gringo era incuestionable.Poder “duro”, es decir, de las armas. Porque poder “blando” es decir el de patrones culturales, deontológicos, humanistas, nunca han tenido o los han disimulado muy bien, por lo que nunca han logrado construir un verdadero “imperio”, sino solamente una fortaleza. Que es lo que todavía es hoy, pero no se sabe hasta cuándo.Y si al escribir esto se percibe indignación, es porque no vamos a disimularlo, sino, al contrario, la creemos una indignación justa, legítima. Es nada menos, que la defensa de nuestra dignidad.Y por eso debemos volver a analizar ese “retiro” de los Estados Unidos de la Unesco, en 1984, como presión para que se frustrara la globalización del Informe Mac Bride, un magnífico intento de dignificar la comunicación social en el planeta, porque  planteaban ciertas medidas para la “democratización de la comunicación” que no convenían a los intereses de las grandes potencias.Pero la comunicación de todas maneras se ha democratizado y ha dejado de ser patrimonio excluyente de los que administran los poderes duros. Las redes sociales, la espectacular aparición de experimentos reveladores como los “Wikileaks” y el ya incontenible clamor de millones de indignados pidiendo otro orden mundial, realmente posible, están demostrando que ya la presencia de los antiguos poderosos no es imprescindible, excepto en instancias violentas, como el Consejo de Seguridad de la ONU o en la tristemente célebre Organización de del Tratado Atlántico Norte, OTAN que acaba de hacer de las suyas en Libia.  No debe entonces causar alarma ni preocupación que EE.UU se vaya de la Unesco. Viéndolo bien, es posible que sea una buena señal.

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