Los mandatarios y su mandato
Y es la confusión sobre el significado de “mandato” y de “mandatario” Vamos en orden y con calma: El mandato es un contrato por el cual una persona (mandante) confía la gestión de uno o más negocios a otra (mandatario), que se hace cargo de ellos por cuenta y riesgo de la primera.El...
Y es la confusión sobre el significado de “mandato” y de “mandatario” Vamos en orden y con calma: El mandato es un contrato por el cual una persona (mandante) confía la gestión de uno o más negocios a otra (mandatario), que se hace cargo de ellos por cuenta y riesgo de la primera.El mandante, en el caso del Estado, es el ciudadano. Es la “base” del poder. En el sentido abstracto de la expresión, se entiende como poder la facultad de mandar y ser obedecido. Pero ojo, que el gobernante ha sido “delegado” para ejercer ese poder y debe ser vigilado y controlado para que lo haga bien o demandado si no lo hace así. Hasta ahí no hay cómo perderse.En ese orden de ideas, ahora en materia de política y de gobierno, debemos también tener conceptos claros sobre las principales obligaciones del mandante y del mandatario. Como se trata de un “contrato”, el mandante debe pagarle al mandatario la retribución convenida. A los “mandatarios bolivianos”, cualquiera sea su rango y cualquiera ni nivel, se les paga. Y no se les paga mal, lo cual está demostrado por el empeño que ponen para ser elegidos o nombrados.Por eso, es importante que los mandatarios cumplan y la teoría señala que tiene dos obligaciones principales .Primero: Se debe sujetar a las instrucciones recibidas del mandante. En caso de que el mandatario no recibiera instrucciones concretas, debe actuar prudentemente, como si se tratara de su negocio propio. Y segundo, debe rendir cuentas acerca de la ejecución del mandato.Hasta aquí, la teoría. Veamos ahora algunos ejemplos prácticos, uno en materia de economía y otro relacionado con derechos humanos. Son casos específicamente relacionados con Tarija y concretamente con los elegidos. De los nombrados nos ocuparemos en otra oportunidad.De Tarija salen más del 70 % del gas que Bolivia produce, para consumo interno y para exportación. Nuestros “mandatarios”, por lo tanto, deben interesarse en ese recurso. No es necesario que sean técnicos especializados. Un agricultor, por ejemplo, convertido en mandatario, tendrá que interesarse y ocuparse de los efectos de utilizar fertilizantes (derivados petroquímicos) en la productividad agropecuaria. Así, cualquiera que sea su destreza o du habilidad, el mandatario tendrá que orientarlas, en Tarija a los intereses de sus mandantes “como si se tratara de su negocio propio”.Ahí es donde tiene sentido y pertinencia el “control social”, que la sociedad civil tiene el derecho y el deber de aplicar. Y vamos al otro ejemplo.Con gran despliegue, una publicación regional (El Bermejeño) informa sobre ese flagelo que es la trata de personas y dice que allí son más de 15.000 los afectados.Se está discutiendo en la Asamblea Plurinacional, precisamente, un proyecto de ley para atacar la trata. ¿Saben de eso los mandatarios tarijeños? ¿Están actuando en alguna forma? ¿Le dedican la atención que se merece?Como vemos, se necesita el control social y tenemos que armarlo nosotros mismos. En la sociedad civil.


