De palomas, periodistas y mercaderes
Otros espías hicieron correr la voz mentirosa de una fulminante victoria de los franceses y cundió el pánico: Los ingleses vendieron mansiones, bonos, acciones y joyas, y Nathan compró de todo a precio de gallina muerta. “Inglaterra venció en el campo de batalla y perdió en la bolsa de...
Otros espías hicieron correr la voz mentirosa de una fulminante victoria de los franceses y cundió el pánico: Los ingleses vendieron mansiones, bonos, acciones y joyas, y Nathan compró de todo a precio de gallina muerta. “Inglaterra venció en el campo de batalla y perdió en la bolsa de valores, gracias a las falsedades propaladas con oportunismo. El banquero se volvió veinte veces más rico (…)”, nos ilustra el periodista Fortunato Esquivel (Cambio 4, XII, 2010).Con el pasar del tiempo –matices más, alegorías menos– las palomas se transmutaron en periódicos, en revistas, en radios o en televisores y los espías en periodistas, radialistas, comentaristas y todo tipo de distraccionistas. Su principal misión (los Luis Espinal y los Antonio Miranda, hoy son excepciones) hacer que niños, jóvenes y adultos con o sin licenciatura, continúen actuando como mandan las palomas de los mercaderes que Jesús sacó del templo a chicotazos. La mentira, además de ser la industria más rentable, es el principal ingrediente del consumismo. Fue condenada por toda religión y filosofía. ¿Ésa es la razón por la que los mercaderes de la comunicación llaman a la mentira libertad de expresión? Si así fuera, no hubo riesgo en el cambio de nombre: la opinión del 99,9 por ciento tiene el alcance de sus voces y la de ellos traspasa paredes, cerros, mares y cielos. Con mentiras disfrazadas de mil artificios se logró apoyo mundial para invadir Irak y hoy se pretende ocultar a los financiadores del terrorismo separatista en Bolivia. Es cierto que la mentira tiene patas cortas, pero no resarce muertos ni depredaciones. No alcanzarían los ahorros del mundo para indemnizar a las víctimas de las palomas mediáticas. La bendición o maldición de poseer la mayor reserva mundial de litio estimulará intentos más sofisticados de invasión a Bolivia. (Ya lanzaron un globo de ensayo en Potosí) Comprensible que los mercaderes sean capaces de tanta atrocidad; lo que no entiendo –me avergüenza decirlo– es que existiendo el principal ingrediente para elaborar un antídoto para la mentira mediática (me refiero a los Cuadernos de Cine de Luis Espinal, en especial a los números 6, 9 y 10*) quienes nos jactamos de ser discípulos de Espinal, no hayamos tenido la capacidad de juntarnos para intentar construir obras de arte que socialicen la manera de contrarrestar los efectos nocivos del arma más devastadora: las palomas y los espías domesticados por los dueños del palomar. * - Sicología y cine, Narrativa cinematográfica y Conciencia crítica ante el cine, Ed. Don Bosco.


