El mejor oficio del mundo
Y sigue siendo el mejor oficio, en general, aunque en particular algunos lo confundan con el que llaman “el más antiguo oficio del mundo”.No estamos desvariando. Es que por todo lado brotan severas críticas a este hermoso oficio de informar, orientar y entretener, precisamente porque en...
Y sigue siendo el mejor oficio, en general, aunque en particular algunos lo confundan con el que llaman “el más antiguo oficio del mundo”.No estamos desvariando. Es que por todo lado brotan severas críticas a este hermoso oficio de informar, orientar y entretener, precisamente porque en algunos casos está haciendo lo contrario: desinformar, desorientar y, lo más grave, difamar.Y no nos estamos refiriendo a las arremetidas en otros países contra el abuso mediático que mancilla directamente a los periodistas y casi nunca a los propietarios de los medios en cuestión. No El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, llamó a ciertos medios de “sicariatos de tinta”, y eso es lo más duro que hemos oído decir últimamente, pero no lo único. Pero no es a eso que nos referimos.Aquí mismo, en estas páginas, el periodista Antonio Peredo Leigue hace tres días se quejaba públicamente así: “Cuando hice personalmente una reclamación pública sobre una injuria que se me hizo, ningún miembro de cualquier tribunal ético tuvo al menos la gentileza de llamar por teléfono y decir: escuché su denuncia y estoy preocupado. Por supuesto no lo está ninguno de ellos. Se preocupan por el que injuria, a título de que está cumpliendo una labor periodística”.Desde otro ángulo y en una nota que se publica hoy, David Acebey , también periodista, relata cómo el banquero judío Nathan Rothschild se volvió millonario gracias a la información que consiguió con palomas mensajeras entrenadas. Hasta ahí simpática la anécdota.Pero Acevey agrega que “matices más, alegorías menos– las palomas se transmutaron en periódicos, en revistas, en radios o en televisores y los espías en periodistas, radialistas, comentaristas y todo tipo de distraccionistas. Su principal misión (los Luis Espinal y los Antonio Miranda, hoy son excepciones) hacer que niños, jóvenes y adultos con o sin licenciatura, continúen actuando como mandan las palomas de los mercaderes que Jesús sacó del templo a chicotazos. El viernes pasado veíamos al destacado dirigente del MAS y ex diputado por ese partido, ahora concejal paceño, Jorge Silva, defendiéndose como gato patas arriba de martillantes alusiones periodísticas que lo señalan como un virtual delincuente, porque en su domicilio “fueron encontrados” cien quintales de azúcar. En muchas series de televisión es probable que todos hayamos visto cómo “sembrar” cuerpos de delito para incriminar a inocentes es vieja práctica en todas partes. Silva niega ser dueño del azúcar que se encontró en su domicilio. Los hechos conocidos posteriormente le dieron la razón, pero esa azúcar ya le amargó la vida, porque vuelve, y vuelve, y vuelve a publicarse. ¿Algún medio de comunicación desagravió a Silva?Los periodistas deberíamos nomas dejar que los policías, los fiscales y principalmente los jueces hagan su oficio y no pretender suplantarlos, porque sino indirectamente estaremos acabando con el que todavía para algunos de nosotros es el mejor oficio del mundo.


