De Mubarak y Nefertiti
Tres décadas en el poder, son suficientes para crearse un blindaje - muy a menudo, forjado sobre la corrupción - que lo defendieran de un pueblo hastiado de estar sometido al tirano.Por el momento, las multitudes que se presentan como libertadores de la dictadura no tienen compromiso con los...
Tres décadas en el poder, son suficientes para crearse un blindaje - muy a menudo, forjado sobre la corrupción - que lo defendieran de un pueblo hastiado de estar sometido al tirano.Por el momento, las multitudes que se presentan como libertadores de la dictadura no tienen compromiso con los religiosos fundamentalistas. Más bien parecen buscar un régimen político laico y democrático, hasta donde es posible en países de mayoría absoluta musulmana. Lo mismo que ha ocurrido en Túnez y es posible que ocurra en muchos países africanos de la cornisa mediterránea. Por mi parte, no podría en estos momentos añadir nada a lo ya dicho y escrito. Sin embargo, aquellos acontecimientos me evocan la grandeza del Egipto antiguo. Muy en particular las bellezas sustraídas y trasladadas irregularmente a la culta Europa. En la campaña que libró Napoleón contra las tropas de la Vieja Albión, los británicos se llevaron la piedra Rosetta que es la clave para descifrar la escritura jeroglífica y para conocer gran parte de la historia del antiguo Egipto. Actualmente ese bloque de piedra es una de las joyas del Museo Británico en Londres. En la misma Campaña de Egipto, Napoleón se llevó como “souvenir” el obelisco de Luxor que hoy luce su esbeltez en el mero centro de la Plaza de la Concordia de París. En este veloz recuerdo de los tesoros arqueológicos egipcios, sería imperdonable no mencionar la estatuilla del rostro de la joven reina Nefertiti. Es el rostro de mujer más hermoso que he visto en mi vida. Se conserva en el Museo Egipcio de Berlín. Estas y otras joyas robadas, son reclamadas por el Gobierno de El Cairo.Una vez llegado al fin de esta simple descripción, que nada tiene que ver con la caída de Mubarak, me siento como Lope de Vega cuando una tal Violante le pidió que escribiera un soneteo. No atino a completar el número de “caracteres” que el periódico me otorga. De tal manera que me tomo la licencia de llenar este vacío con la copia fiel del soneto del Fénix de los Ingenios. Tengo la esperanza de que, para quienes lo han olvidado, les agradará recordarlo. Así pondré digno final a este extravagante mosaico de cosas sabidas y re actualizadas. Y va el soneto: Un soneto me manda hacer Violante / y en mi vida me he visto en tal aprieto /catorce versos dicen que es soneto: / burla burlando, van los tres delante. / Yo pensé que no hallara consonante / y estoy a la mitad de otro cuarteto, / mas si me veo en el primer terceto, / no hay cosa en los cuartetos que me espante. / Por el primer terceto voy entrando, /y aún parece que con pie derecho, / pues fin con este verso le voy dando. / Ya estoy en el segundo, y aun sospecho / que estoy los trece versos acabando: / contad si son catorce, y está hecho.


