No son tiempos de Luis XIV

¿Pero a qué viene esto?A que no solo los personajes pintorescos de Gómez Bolaños dicen esas cosas, sino inclusive personajes de gobierno aparentemente muy serios y circunspectos. Como los nuestros.Porque el nuevo ministro de Hidrocarburos, José Luis Gutiérrez, acaba de declarar que las...

¿Pero a qué viene esto?A que no solo los personajes pintorescos de Gómez Bolaños dicen esas cosas, sino inclusive personajes de gobierno aparentemente muy serios y circunspectos. Como los nuestros.Porque el nuevo ministro de Hidrocarburos, José Luis Gutiérrez, acaba de declarar que las auditorías practicadas a las compañías petroleras que operan en Bolivia, “son cosas del pasado” y no son útiles para resolver los grandes problemas del sector energético boliviano.Bueno señor ministro, aclaremos algunos conceptos: habíamos quedado, mediante ley formal, que los delitos contra el Estado no prescriben ¿Cierto?Pues bien, esas auditorías, oportunamente encargadas, oportunamente realizadas y parece que también muy oportunamente engavetadas para que la ciudadanía no las conozca, muestran en forma fehaciente que el Estado sufrió daños económicos significativos derivados de la operación (hasta ahora secreta) de las compañías petroleras extranjeras que operan en Bolivia.Las auditorías fueron realizadas por profesionales idóneos y evadiendo el secretismo que algunos gobernantes han intentado mantener, se supo que estos estudios detectaron que las transnacionales petroleras incumplieron sus contratos de operación, inflaron sus inversiones, ocasionaron daños económicos al estado, dañaron el medio ambiente y defraudaron al Estado.Si el nuevo ministro Gutiérrez conoce medianamente el sector, tiene que saber que quien comandó la realización de las auditorías fue el ingeniero Enrique Mariaca Bilbao, cuya memoria nadie tiene derecho a ofender diciendo que “son cosas del pasado que en realidad ha quedado en meras conjeturas de todo ello”El ministro nuevo no es el único que parece empeñado en que la ciudadanía deje de interesarse en las benditas auditorías. El vicepresidente Álvaro García Linera, a quien desde este periódico, en todas las formas posibles, le pedimos, le exigimos y casi le rogamos que hiciera conocer las auditorías, más bien se encargó de devaluar el aporte y la importancia de las auditorías a las empresas petroleras, al sostener que no tenían “sustancia” ni “seriedad” y fueron hechas por “antropólogos” y “gente incapaz”. Sus motivos tendrá el para haber dicho eso, pero en  las auditorías se tomó en cuenta también aspectos sociales, ambientales y culturales que únicamente antropólogos podrían analizar críticamente. Pero nada de eso está en debate. Lo único, lo inexcusable, es que a los ciudadanos se les escamotea información que tiene que ver con la dignidad y la estabilidad del Estado.  Y no estamos en tiempos de Luis XIV que decía que el Estado era él.  El Estado somos todos.De manera que dejemos a los cómicos eso de estar diciendo tanto una cosa como la otra.

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