Todos somos africanos

¡Qué errados estaban en lo fundamental! La realidad, felizmente, está demostrando exactamente lo contrario.Si, es cierto que los Estados Unidos tiene cada vez más población de origen latinoamericano, aunque, para consuelo de los WASP  (White, Anglo-Saxon and Protestant) no se ha empoderado...

¡Qué errados estaban en lo fundamental! La realidad, felizmente, está demostrando exactamente lo contrario.Si, es cierto que los Estados Unidos tiene cada vez más población de origen latinoamericano, aunque, para consuelo de los WASP  (White, Anglo-Saxon and Protestant) no se ha empoderado proporcionalmente, ni parece que quiera hacerlo en el futuro próximo.Nuestra América, que en el siglo pasado tuvo más de una década perdida, dictaduras militares feroces digitadas desde el Pentágono, una deuda externa exorbitante y muchas otras situaciones sumamente difíciles, sobrevivió, y ahora es una de las regiones más promisorias del planeta, en vías de integración de la Unión de Naciones de Sudamérica, Unasur, y lugar de grandes transformaciones sociales y políticas.Pero lo más sorprendente y estimulante es el despertar del África, que precisamente en estos días tiene a los poderes capitalistas hegemónicos con seria preocupación por los acontecimientos en Túnez, en Argelia, en Egipto y pendientes de lo que pueda darse en Dakar, durante el vigésimo Foro Social Mundial, que se ha desvirtuado parcialmente por intromisiones indeseables, pero que es todavía el más grande escenario para la alter globalización, o sea para el diseño de “otro mundo posible”.No es banal este “renacimiento” africano, porque precisamente los primeros tiempos humanos comenzaron en África, hace algo así como 3 millones de años. Los antepasados comunes de la humanidad, “nuestros” antepasados fueron africántropos. África no sólo fue el escenario y la cuna, sino también la partera activa de la antropogénesis. Se cree que el sur o el este de África es la cuna de la Humanidad y de allí proceden las sucesivas especies de homínidos y antropoides que dieron lugar a los seres humanos y que se han ido expandiendo por el resto de continentes, incluido el que presume de ser Homo sapiens sapiens. O sea, nosotros.Actualmente África está compuesta por 53 países independientes, que serán pronto 54 con Sudán del Sur, 17 dependencias y 7 territorios no reconocidos. En los años 60 del Siglo Veinte las independencias africanas se sucedieron una detrás de otra. Frantz Fanon condensaba en su ideario el despertar de los pueblos a los que se les había arrebatado su capacidad de autoafirmación. Sin embargo un objetivo no pudo aún cumplirse, se trata de una de las premisas básicas del panafricanismo; la unidad de África en un único Estado. Dos de los principales proyectos panafricanistas; la Federación de Malí (1959–60) y la Federación Congo-Ghana fueron directamente abortados por las antiguas potencias coloniales.Líderes panafricanistas como Patrice Lumumba o Thomas Sankara han sido asesinados para evitar la integración y la independencia africana. En otros casos se ha apoyado procesos golpistas para evitar integraciones y el último experimento es fomentar el separatismo del sur de Sudán, donde no por casualidad existen valiosos yacimientos de petróleo.Pero lo importante es que África está viva. El resto ya vendrá.

Más del autor