“Desarrollo e igualdad”
Sin embargo la historia de la búsqueda del desarrollo en nuestro país, estuvo plagada de desigualdades y visualizada a partir de la negación del “otro”, por ejemplo en un momento histórico determinado, se vio que el principal obstáculo para que el país accediera al desarrollo moderno...
Sin embargo la historia de la búsqueda del desarrollo en nuestro país, estuvo plagada de desigualdades y visualizada a partir de la negación del “otro”, por ejemplo en un momento histórico determinado, se vio que el principal obstáculo para que el país accediera al desarrollo moderno fue el problema del indio y a partir de la negación del indio, se fue construyendo la identidad del mestizo, porque lo fundamental era la construcción de la identidad nacional y en éste sentido se dio lugar a la homogenización cultural e invisibilización de la diversidad cultural.La propuesta plateada en el informe, también apela al hecho de superar y dejar atrás la concepción de reconocimiento al “otro” distinto, a partir de las matrices multiculturalitas, desde cuya óptica habíamos reforzado la construcción de una ideología subalterna, que se definía a través de una distancia respecto de otro, bautizada por el filósofo Zizek, como “la tolerancia liberal” desde la cual aprendimos a aceptar a la “otredad” desde lo folklórico-privado de su sustancia- como la multiplicidad de comidas étnicas en una megalópolis contemporánea , pero no al “otro real” con sus diferencias, sabiduría y necesidades, al “otro real” siempre tendemos a verlo a partir de lo negativo, como patriarcalista, violento, amenazador. Y estos “aprioris” que invaden y se reproducen en las estructuras mentales han desembocado en una serie de expresiones racistas propiciadas por distintos grupos sociales en diferentes departamentos de nuestro país, como fue el 11 de enero en Cochabamba, los episodios del 2008 en Sucre y en varias otras ocasiones en Santa Cruz, que nos llevan a preguntarnos ¿qué está pasando? ¿Qué paso con la filosofía de “la unidad en la diversidad” celebrada en la CPE de 1994? ¿Habremos vivido hasta esos episodios en términos marcusianos una suerte de “tolerancia represiva”? ¿Cómo construir una sociedad de desarrollo con igualdad? El reto ahora es reconocer que si bien la tolerancia es un ideal, también debemos leerlo como principio en parámetros interculturales, a través de las actitudes, valores y conductas con miras al enriquecimiento entre todos sin perdidas de las identidades culturales existentes. Para apuntar hacia un sociedad democrática cultural con igualdad, necesitamos que cada uno de nosotros y nostras, de una vez, nos vayamos sacando los chips, de la colonización de ver a la “otredad” amenazante y subalterna, para evitar que sigamos reproduciendo en el futuro, las viejas lógicas que tanto daño nos han hecho.





