Crisis económica
Alto precio del mineral opaca los primeros "grandes" efectos de la crisis
El superávit comercial también indica que cayeron las importaciones; el cierre de créditos afecta a la actividad mientras que empresas como Manaco anuncian el cese de actividades
Los altos precios de los minerales en el mercado internacional están opacando las primeras señales fuertes de la recesión económica que se avecina en el país. Los datos de la balanza comercial, que reportan un superávit de 183 millones de dólares en septiembre o el incremento del 24% en los reportes de utilidades de las 500 mayores empresas del país en el ejercicio fiscal 2025 pese a haber vendido un 8% menos, no impiden advertir que están cayendo las importaciones y que varias de las grandes empresas han empezado a reportar problemas serios de sostenibilidad.
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El empresario Samuel Doria Medina fue gráfico al señalar que el superávit comercial es producto de los altos precios del zinc, el oro y la plata – que también explican el incremento de utilidades reportadas – pero que no pueden ocultar un lado negativo: “la caída de las importaciones de insumos y bienes por causa de la crisis”.
La percepción es compartida por los principales analistas económicos del país que advierten que lo peor apenas ha empezado. El viernes se presentó un Presupuesto General del Estado a la baja, con un déficit presupuestado aun de 6,7% - que será una reducción de casi el 50% al margen de lo que suceda con los combustibles – y una inversión pública de apenas 1.500 millones de dólares.
Además hay diferencias de criterio respecto a lo que suceda en los próximos meses. En octubre el gobierno aprobó un decreto que obliga a las exportadoras mineras a pasar al menos el 80% de sus dólares por el sistema financiero nacional. Para unos será contraproducente y las ganancias del oro se irán al mercado informal. Para otros como el mismo Doria Medina, merece la pena profundizar: “el superávit ayuda a superar la escasez de dólares en el país y por tanto a sostener el precio del dólar en torno a los 12 bolivianos. El país produce dólares suficientes, lo que se necesita es que los exportadores los traigan a Bolivia y los dejen aquí. Un objetivo que requiere, para cumplirse, de un muy buen gobierno” sentenció en un post.
Empresas en apuros
A primera hora del sábado 31 de octubre se comunicó la decisión de la empresa Manaco de cerrar operaciones luego de acumular pérdidas por 130 millones de bolivianos y asediada por una pérdida de competitividad acuciante. Curiosamente el presidente Rodrigo Paz celebró el 1 de mayo en la planta de esa empresa en Quillacollo prometiendo “reactivar la producción nacional”.
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Manaco no es la única de las grandes empresas en apuros. Hace unas semanas la distribuidora Nexolíder solicitó su declaratoria de bancarrota ante los tribunales por la imposibilidad de seguir distribuyendo algunas de las principales marcas importadas de higiene y alimentación tanto por el impacto del dólar como el del diésel.
Otra que lleva semanas notificando problemas a la ASFI con los vencimientos de bonos es el Frigorífico BFC, que opera en Bolivia con 100% de capitales extranjeros y que abordó una rápida expansión emitiendo deuda – la Gestora Pública compró buena parte de ellos – y cuyos resultados no están siendo los esperados pese a las facilidades dadas al sector exportador de carne y los altos precios en el mercado nacional.
Bancos reportando máximos
No se encuentran en la misma situación los bancos del sistema financiero nacional, que ya reportaron récord de 540 millones de dólares en 2025 y que aspiran a superarlo en este 2026 según los reportes avanzados por la ASFI en los diferentes trimestres.
Pese a ello, el buen momento no se traduce en un incremento del crédito por el rol asignado por el Gobierno a través del BCB. En septiembre dos resoluciones consecutivas incrementaron hasta el 5,5% el inmovilizado de determinados depósitos en moneda nacional con el objetivo de retirar liquidez y contener el precio del dólar, que a principios de mes amenazó con superar los 14 bolivianos.
El resultado es un menor crédito disponible en el país, especialmente entre medianas y pequeñas empresas con planes de expansión. El reporte de la ASFI evidencia la mayor distancia entre las carteras de créditos y depósitos a septiembre de 2026: mientras los depósitos llegan a 267.927 millones de bolivianos, la de créditos se ha quedado en 236.217 millones de bolivianos. Mientras, la mora oficialmente reconocida sigue rondando el 7%.
Impacto en el crecimiento
Las consecuencias en la economía todavía están en evaluación y los datos oficiales siguen demorados. En cualquier caso, el Producto Interno Bruto (PIB) acumuló una caída del 3,27% entre enero y junio, que es más que la peor de las previsiones disponibles – 3% del FMI – para este 2026, además, el Banco Mundial señala que también se destruirá PIB de forma considerable en 2027.
Jubilaciones pierden rentabilidad con canje de bonos
El Gobierno se comprometió ante el FMI a no utilizar al BCB para proveer al TGN de liquidez para pagar obligaciones, sin embargo, ante la misma entidad “confesó” que prevé antes de fin de año una operación de cambio de 848 millones de dólares de bonos soberanos más 140 de intereses que debía devolver hasta 2030 a la Gestora Pública por nuevos instrumentos a mayor plazo y en moneda nacional con un interés aproximado del 2,5%, como ya hizo con los mismos bonos que estaban en poder del BCB.
Esta operación, más allá de que el ministro de Economía Christian Morales asegure que los ahorros de los trabajadores para su jubilación están “totalmente respaldados”, supone una pérdida de rentabilidad para el fondo.








