Ávila y la paradoja de la vivienda cara en una ciudad que aún tiene espacio
El secretario de Planificación de Tarija, Adrián Ávila, vinculó el debate sobre el precio de los departamentos con la falta de reglas actualizadas para ordenar el crecimiento urbano. La ciudad tiene suelo disponible, pero expandir la mancha urbana no resolvería por sí solo el problema.
En Tarija, los departamentos pueden costar más que en Santa Cruz, pese a que la ciudad tiene una mancha urbana extensa y sectores todavía sin consolidar. La paradoja fue planteada en el programa Parlamento al secretario de Planificación Integral para el Desarrollo, Adrián Ávila, quien reconoció que el municipio trabaja en una nueva regulación para el uso del suelo y la construcción.
La respuesta, sin embargo, no apunta simplemente a liberar más terrenos. Ávila sostuvo que la mancha urbana, de unas 10.456 hectáreas, todavía tiene espacios libres y que no hace falta ampliarla. Según los datos que expuso, el centro consolidado registra 86 habitantes por hectárea y las zonas en transición, poco más de 50: densidades que considera bajas. Para el funcionario, parte del desafío es ocupar mejor el suelo existente y permitir que la ciudad crezca en altura donde las condiciones lo permitan.
Ese crecimiento, dijo, requiere normas claras. La altura de los edificios no debería quedar al criterio de una autoridad o de un técnico, sino responder a parámetros que consideren la capacidad de las vías, los estacionamientos y las redes de agua potable y alcantarillado. Ávila advirtió que la infraestructura del centro es antigua y que aumentar pisos sin evaluar esos servicios podría agravar problemas urbanos.
El secretario también describió una diferencia entre Tarija y otros mercados inmobiliarios: mientras en Santa Cruz algunos desarrolladores entregan viviendas o lotes con vías, áreas verdes y servicios, en Tarija —según su crítica— se venden terrenos sin infraestructura y luego se espera que el municipio abra calles y lleve los servicios. Esa práctica traslada costos y responsabilidades a la ciudad, y forma parte del debate sobre cómo se produce suelo urbano.
La normativa que debería ordenar estas decisiones, explicó, está desactualizada. El plan territorial vigente data de 2010, no se aplicó debidamente y, según Ávila, no fue suficientemente socializado ni respondió a la realidad local. El municipio prepara un nuevo plan y prevé definir allí la zonificación, los usos de suelo y criterios para construir.
La entrevista dejó planteada una discusión de fondo: Tarija tiene espacio, pero necesita infraestructura y reglas que orienten dónde y cómo construir. La respuesta municipal dependerá de que el nuevo plan consiga traducirse en normas aplicables y en una ciudad mejor conectada y servida.








