Crónica política de la jornada
Paz hipoteca su futuro y otras claves de un gabinete en crisis
El presidente negó la influencia del consultor Fernando Cerimedo y defendió la ejemplaridad de su esposa. Beller ratificó la cercanía y su presencia en Palacio hasta julio. El gabinete busca su rumbo
Se esperaba desde hace diez días una referencia nítida del presidente Rodrigo Paz respecto al escándalo que ha envuelto a Fernando Cerimedo - su “asesor principal” según las tarjetas incautadas en un allanamiento a su domicilio – por la tentativa de feminicidio contra Nadia Beller, su pareja que también cuenta con una larga trayectoria como “facilitadora” política en el más alto nivel.
Paz emitió un comunicado genérico con el escándalo aún en gestación instando a dejar trabajar a los jueces, pero Beller siguió denunciando conexiones hasta involucrar a la Primera Dama, María Elena Urquidi, más conocida como “Bibi”. Desde entonces hacía falta una versión clara explicando las relaciones entre el presidente y el consultor más allá de los datos de la hemeroteca, que son abundantes.
Paz Pereira optó por una vía compleja: “Tengo entendido”, dice en su entradilla al meollo, para acabar describiéndole como un asesor comunicacional de proyección internacional que llegó a Bolivia “con otros candidatos”, que casi por casualidad lo enroló en su campaña y que ayudó “un poco” al principio del gobierno, pero que después, resultó estar muy atareado por su proyección internacional y no era lo que necesitaban, y que por eso nunca tuvo contrato.
Después Paz insistió en el detalle de que nadie le dio poder de representación – aunque en el cuaderno de investigaciones se contempla un correo electrónico oficial -. La construcción “nadie le dio” le permitirá, llegado el caso, argumentar que Cerimedo actuó por cuenta propia.
Además, hizo una cerrada defensa de su familia y su esposa en particular, uno de los valores que explotó en campaña y que su puesta en cuestión le afecta en lo más profundo: “Llevo un recorrido de servicio público con una esposa que ha sido intachable, como parte de una familia construida sobre la base de cuatro chicos, tres mujeres y un chango. Somos una familia de valores cristianos, una familia que se construye creyendo en la patria. Somos una familia que respetamos al prójimo. Somos una familia que vivimos bajo el concepto de la solidaridad, bajo el concepto de la prosperidad de la comunidad”.
El tema es controvertido, a Bibi se la señala como la persona que después de contactar a la academia Numen, de propiedad de Cerimedo y a la que se ingresa por invitación o estricta selección, estableció los puentes con el asesor para colaborar definitivamente en la campaña. En febrero Bibi asistió a la gala en Mar – e – Lago de Donald Trump donde Cerimedo fue elegido “consultor del año”, y el propio Cerimedo dirigió conceptuosas palabras a la esposa del presidente.
Por último, Paz Pereira invocó la institucionalidad y casi la Gaceta Oficial como evidencia de que Cerimedo nunca fue empoderado, que es más o menos como negar la corrupción porque no hay facturas.
¿Y ahora?
De Cerimedo hay una enorme colección fotográfica alrededor del presidente, que empieza aquella noche de campaña en Tinto, sigue en el mismo balcón de Palacio Quemado el mismísimo día de la posesión cuando la familia salió a saludar, sigue en la posesión de gabinete, sigue en algunos eventos públicos, pero sobre todo privados: solo en Tarija el entierro de Mauricio Aramyo, delegado del presidente; y durante el festejo del matrimonio de la hija de Marco Antonio Oviedo.
Hay además declaraciones que lo sitúan en el centro de la acción: del más prudente José Luis Lupo al más sincero, Edgar Morales, que dejó Trabajo en medio del conflicto de los 50 días hastiado, además de una retahíla de cargos intermedios.
Hay también una enorme colección de capturas y fotografías de la superviviente del atentado, Nadia Beller, que anoche ya empezó a publicar, donde se muestran diferentes momentos en los que su pareja y asesor de Paz le testimoniaba sus movimientos.
Pero sobre todo debe haber una colección del propio Fernando Cerimedo, experto agitador de redes gracias a su solvencia tecnológica, en prisión preventiva por 180 días mientras se aclara el tema de la tentativa de feminicidio, pero también el de enriquecimiento ilícito, y que ya sabe a qué atenerse.
La línea oficial del Gobierno es la de un “asunto de pareja”, lo citó antes de ayer el ministro de mayor confianza de la pareja presidencial, Mauricio Zamora, y lo dijo ayer el presidente, pero incluso si así hubiese nacido, dejó de serlo en el momento en que Beller empezó a citar cuestiones de Estado.
Paz hay hablado. Cada acción tiene su reacción.
Aramayo busca un rumbo para el gabinete
Mientras el presidente Rodrigo Paz Pereira intentó frenar la vía principal de agua en la quilla del barco con su video, la acumulación de agujeros amenaza seriamente la continuidad.
Es verdad que esta vez sí hay un ministro de la Presidencia que quiere gerenciar el país, la cuestión es si está midiendo. Ayer llamó al orden al viceministro Paredes y tapió cualquier posibilidad de tumbar el decreto del “dieselazo” que se viene exigiendo desde el Oriente. “No es no”, dijo, aun consciente de que el propio presidente ha utilizado fórmulas similares para acabar cediendo.
Además, dio dos pasos más allá que el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, que es considerado “el duro” y que se apresuró el martes a desplegar las fuerzas del orden ante las amenazas de bloqueo en Yapacaní, pero que limitó el desprecio a los bloqueos. Aramayo abrió la posibilidad de ampliar el Estado de Excepción, y eso que viene del mundo ONU donde sabe que no gustan demasiado esas “formas” de gobernar.
En la Asamblea se “salvó” Marco Antonio Oviedo. El ministro de Gobierno había sido convocado para aclarar el asunto de las “narcomaderas”, la mayor acusación de narcotráfico vertida desde Chile contra prácticamente todo un rubro exportador en Bolivia y del que Policía y Fiscalía no sabían nada, y cuya continuidad ha sido precisamente ese: nada.
Oviedo es el núcleo duro de la familia Paz. Es vieja guardia. Tiene su propio equipo de asesores que analizaba/operaba al margen de Cerimedo. Los asambleístas lo indultaron como al ministro de Hidrocarburos el martes, quizá todavía asustados por el terremoto en Economía. En el detalle, por cierto, el respaldo a Oviedo fue mucho mayor al de Blanco, a pesar del acumulado.
Uno de los grandes problemas del gabinete de Paz Pereira es que no tiene una hoja de ruta clara ni una escala de prioridades luego de haber invertido demasiados recursos en comunicación estratégica y poco en planificación. Aramayo es el llamado a poner orden. Veremos su resistencia.











