PPP se consolida como modelo productivo sostenible en Bolivia
PROMETA y FCBC presentarán este 28 de mayo en Santa Cruz los resultados del Programa Paisaje Productivo Protegido, una iniciativa que ya integra 200 mil hectáreas bajo un enfoque que une producción, conservación y desarrollo rural.
Bolivia empieza a consolidar una nueva forma de pensar el desarrollo rural: producir sin romper el equilibrio con la naturaleza. Bajo esa premisa, el Programa Paisaje Productivo Protegido (PPP) se posiciona como un modelo productivo sostenible que demuestra que la conservación de los bosques, la biodiversidad y la actividad económica pueden avanzar juntas dentro de un mismo territorio.
Los resultados de este proceso serán presentados este 28 de mayo por la mañana en el Hotel Los Tajibos, en Santa Cruz, en un evento impulsado por PROMETA y la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC). La actividad reunirá información, experiencias y aprendizajes de un modelo que actualmente alcanza 200 mil hectáreas bajo el enfoque PPP en Bolivia, articulando producción, conservación, tecnología y nuevas oportunidades para productores.
El PPP se implementa en el marco del proyecto “Integrando los paisajes productivos a los procesos de conservación de bosques en el Oriente y Sur de Bolivia”, con el apoyo de la Unión Europea y la Agencia Sueca de Desarrollo Internacional. Su intervención se desarrolla principalmente en territorios del Bosque Seco Chiquitano y el Chaco tarijeño, regiones donde la biodiversidad, los bosques y la producción rural conviven bajo crecientes presiones ambientales y económicas.
Una nueva mirada sobre el desarrollo rural
Durante décadas, el crecimiento productivo en Bolivia estuvo asociado a la transformación del bosque y a la ampliación de la frontera agropecuaria. En esa visión, la naturaleza fue muchas veces entendida como un obstáculo para producir, dejando en segundo plano el valor de los ecosistemas, la fauna silvestre, el agua, el suelo y los servicios naturales que sostienen la propia actividad económica.
Frente a ese paradigma, el Programa Paisaje Productivo Protegido plantea una alternativa concreta: integrar áreas productivas y áreas silvestres dentro de un mismo paisaje, promoviendo una gestión territorial más eficiente, responsable y verificable. No se trata de detener la producción, sino de mejorarla, reducir su presión sobre los bosques y convertir la conservación en un factor de valor para el productor.
Rodrigo Ayala, director ejecutivo de PROMETA, resume el sentido de este cambio con una idea central: “si se quiere seguir subsistiendo mediante la producción, tiene que seguir habiendo naturaleza”. Para Ayala, producir y conservar son conceptos que nunca debieron separarse, porque la producción depende directamente del entorno natural que la hace posible.
Una de las principales fortalezas del PPP es que permite sumar a propietarios privados, comunidades, asociaciones y empresas a los esfuerzos de conservación, sin alejarlos de sus actividades productivas. Por el contrario, el programa busca que los predios produzcan mejor, con mayor eficiencia, buenas prácticas y menor necesidad de ampliar la superficie intervenida.
En ese sentido, el modelo responde a uno de los grandes desafíos del país: mejorar la productividad rural sin seguir presionando los bosques. La propuesta apunta a que los productores puedan generar más valor en sus predios, conservar áreas naturales, proteger biodiversidad y acceder a nuevas herramientas técnicas, financieras y de mercado.
El Sello PPP: producir con evidencia y confianza
Uno de los componentes centrales del programa es el Sello PPP, una distinción para predios que demuestran que es posible generar desarrollo económico conservando la naturaleza. Más que una certificación rígida, se plantea como una herramienta de acompañamiento y mejora continua, que reconoce resultados verificables en planificación territorial, prácticas sostenibles, seguimiento socioambiental, inclusión social y gestión responsable del predio.
Este sello permite comunicar al mercado que un producto proviene de un predio que conserva biodiversidad y aplica buenas prácticas productivas. Además, incorpora tecnología para fortalecer la trazabilidad y la transparencia, mediante registros georreferenciados, mapas, fotografías de campo y evidencia sobre el desempeño ambiental de cada propiedad.
Para los productores, formar parte del PPP puede representar beneficios concretos: asistencia técnica especializada, valorización de la propiedad rural, mejora de la imagen productiva, acceso a innovación, preparación para financiamiento verde y mejores condiciones frente a mercados cada vez más exigentes.
Para la conservación, el modelo permite ampliar la superficie bajo buenas prácticas, fortalecer corredores biológicos y demostrar que el bosque en pie también puede ser parte de una economía rural moderna, competitiva y sostenible. Bajo esta lógica, las 200 mil hectáreas actualmente incorporadas al enfoque PPP representan una señal importante del potencial que tiene esta herramienta para escalar en Bolivia.
Un modelo con potencial nacional
Con el lema “producir conservando, conservar produciendo”, el PPP busca posicionarse como un modelo productivo sostenible con alcance nacional, es por eso que la presentación de resultados en Santa Cruz será un espacio clave para mostrar cómo el PPP está aportando a una conversación urgente para el país: cómo producir mejor sin destruir la base natural que hace posible la producción. En un contexto marcado por el cambio climático, la presión sobre los bosques y la necesidad de modernizar los sistemas productivos, el Programa Paisaje Productivo Protegido aparece como una alternativa concreta para construir un nuevo equilibrio entre producción, biodiversidad y desarrollo.





