Crónica política de la semana
El carajeo de Samuel, el plan Cerimedo y la cabeza de Medinaceli
A punto de terminar el ciclo electoral, el gobierno alista nuevas normas mientras sigue el pulso por el control de la narrativa gubernamental, aún sin oposición real. La gasolina sigue haciendo estragos
Mientras se confirma o no la llegada de Javier Milei a La Paz (y probablemente a Tarija), se va cerrando una semana de altibajos y creciente susceptibilidad en la “zona noble” de la Casa Grande del Pueblo, mientras se articulan tímidamente algunas redes “de resistencia” con El Alto de nuevo como epicentro. Por partes.
En lo que tiene que ver con agenda de Gobierno, Rodrigo Paz promulgó la Ley 157 de reforma agraria en la Agropecruz, la feria agropecuaria y de ganadería de élite más importante del país y rodeado de los representantes de los grandes lobbys del sector.
El argumento principal de defensa de la Ley es que el pequeño propietario será “libre” para vender o hipotecar sus tierras y acceder así a recursos para mejorar su producción. El principal de rechazo sigue anclado en los siglos de despojo y la verdadera capacidad del pequeño propietario de manejar la situación, crítica que se tilda de paternalista. Algunos analistas ya ponen el dedo en la llaga: la clave está en quién fija los precios: el campo sigue pobre, aunque las agroindustrias (que les compran) facturan millones, y probablemente serán esas mismas que siempre fijaron los precios de la producción, los que ahora fijen los precios de la tierra, por lo que el sistema, dicen, tiene más que ver con el oligopolio que con la libertad.
Debates A partir de las 21:00 horas, de forma simultánea en todo el país, se llevarán a cabo los debates por el balotaje en cada departamento
También hubo novedades en el manejo económico, pues en el afán de dar una de cal y una de arena, si la semana pasada se mostraban unas RIN escuálidas en dólares luego de bicicletear parte del Eurobono, esta semana el ministro Gabriel Espinoza anunciaba la “liberación” de restricciones al pago con tarjetas de crédito y débito en el exterior y para compras al extranjero, una medida demanda por las clases medias y que sigue definiendo al Gobierno. La mayoría de los analistas coinciden el que el gasto de tarjeta en el exterior no debería ser especialmente relevante para las cuentas nacionales, y más bien apuntan al precio del barril de crudo, que con tregua o sin tregua en Irán, sigue disparado.
En lo relacionado a lo político – gubernamental hubo otros dos eventos relevantes, uno el de la cumbre Ferroviaria, que sigue avanzando; y el otro la interpelación del ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, por el interminable escándalo de la calidad de la gasolina.
Cuando el vicepresidente Edmand Lara puso en agenda la interpelación hace semanas hubo incluso cierta mofa, pero lo cierto es que la sesión del jueves fue extensa y Medinaceli vio peligrar su cabeza, pese a lanzar balones fuera y aprovechar para anunciar una nueva Ley de Hidrocarburos que concentrara la atención. De madrugada, salvó los votos, pero hubo sangre.
El fuego lo había abierto en redes Samuel Doria Medina con un ataque frontal a la línea argumentativa del gobierno basada en el “boicot” y la mezcla de agua y aceite. Sin margen alguno de interpretación, el teórico aliado preferente de Paz Pereira dijo que “ni boicot ni nada”, sino que “YPFB ha comprado gasolina mala y además, cara”, eso sí, citando fuentes callejeras.
Con el presidente de YPFB ya sacrificado, la estrategia de culpar al ausente no parece mala, pero hay dos problemas: uno que los contratos están firmados y que por mucho que anunciara su suspensión Medinaceli, la nueva jefa de YPFB los ratificó; y el otro que Rodrigo Paz ha ido demasiado lejos en la argumentación del sabotaje, exponiéndose en primera persona, lo que le dejaría tocado.
El plan “Cerimedo”
A estas alturas, considerar un inocente lapsus cualquier declaración de este tipo es ingenuo, y yendo al detalle, supone una enmienda a la totalidad a la estrategia comunicacional de la Oficina del Presidente que lidera Fernando Cerimedo, consultor argentino experto en campañas electorales que ha subido de nivel precisamente con Rodrigo Paz, con quien ha pasado de ser el “profe de Catalina” a su asesor inseparable – estuvo en actos íntimos como el entierro de Mauricio Aramayo o el bodorrio de la hija del ministro Marco Antonio Oviedo con el hijo del ex OTAN Javier Solana – con mando más allá de lo estrictamente comunicacional.
Si se concede que José Luis Lupo es “ficha” de Doria Medina, hace apenas un mes perdió las competencias en Comunicación, que fueron extirpadas del Ministerio de la Presidencia para colocarlas directamente en la Oficina del Presidente, que controla Cerimedo, y que cada vez se parece más a lo que era el Ministerio de la Presidencia antes de cargarle a Lupo todas las competencias que quedaron por ahí colgadas.
La “agresividad” de Doria Medina al mostrarle una salida alternativa a una crisis que no se resuelve desde enero con una estrategia que tampoco logra instalar. La apuesta de Cerimedo pasa por polarizar entre el bien y el mal; Paz y el MAS; conmigo o contra mí para “atravesar” en ese clivaje las decisiones más “duras” aun postergadas sirviendo además de tapadera para lo que no salga bien. En el círculo de Doria recuerdan, sin embargo, que el MAS ya no existe, y que Paz no ganó así, sino precisamente con el apoyo del votante nacional – popular que es liberal pero que difícilmente se volverá anarcolibertario. Criminalizarlo no parece ser la mejor de las ideas.
El cierre electoral
Desde hoy queda una semana para que se acabe el larguísimo ciclo electoral. El round autonómico se ha acabado convirtiendo en una pesadilla para el gobierno de Paz Pereira, con apuestas fallidas en casi todos los lugares y con tremenda polvareda desatada alrededor del Tribunal Supremo Electoral. La derrota incontestable de Luis Fernando Camacho y la unción de Luis Revilla tras una maniobra opaca de NGP deja tocado al presidente. El plan inmediato es cambiar de tema avanzando en nuevas leyes y reformas.
La buena noticia del ciclo, sin embargo, es que tampoco han aparecido nuevos bloques de poder o contrapesos a un gobierno que ganó su oportunidad de forma rotunda combinando las virtudes de Rodrigo Paz y Edmand Lara, una dupla que hoy, apenas cinco meses después de la posesión, ya no existe.





