Proyecto “Escudo Fronterizo”
Chile avanza en la instalación de vallas y zanjas en la frontera
El plan incluye excavaciones de hasta tres metros, vallas de seguridad y sistemas de vigilancia para reforzar el control migratorio
Desde la localidad fronteriza de Pisiga se reportaron avances en el proyecto chileno “Escudo Fronterizo”, una iniciativa destinada a reforzar el control en los límites con Bolivia y Perú.
Los trabajos comenzaron el lunes con el despliegue de maquinaria pesada, incluidas al menos seis retroexcavadoras que operan en la zona.
En el lugar se identifican dos zanjas: una del lado boliviano, construida en anteriores gestiones, y otra del lado chileno, que fue ampliada recientemente hasta cerca de tres metros de profundidad.
Estas estructuras forman parte de un plan que también contempla la instalación de vallas de seguridad de hasta cinco metros de altura.
El proyecto incorpora sensores de movimiento, sistemas térmicos y vigilancia aérea con drones, con el objetivo de fortalecer el control fronterizo.
Además, se observa la presencia de efectivos militares chilenos, en cumplimiento de medidas adoptadas por ese país.
Según datos oficiales, en Chile se registraron cerca de 180 mil migrantes en situación irregular, lo que ha impulsado el endurecimiento de las políticas de control en sus fronteras.
Sin afectación en las relaciones
Tras el endurecimiento de la política fronteriza en Chile, el canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, descartó que esto vaya a afectar la relación bilateral, que se ha relanzado con el Gobierno de Rodrigo Paz.
“No (afecta la relación), porque te digo de manera muy clara y honesta que estamos actuando bajo el principio de buena fe y creemos que estas decisiones que se han tomado, las han tomado porque de pronto sienten que ese es el camino y habrá que conversarlo”, dijo Aramayo a ERBOL.
Explicó que cavar zanjas es una decisión de Chile, como parte de su estrategia de seguridad, mientras que Bolivia apuesta porque se mantendrá la “buena fe” en la relación entre ambos países.
En el caso de las zanjas, Aramayo señaló que incluso podrían funcionar para evitar el tráfico de vehículos robados, puesto que esta situación también genera peligrosidad en Bolivia. “Quienes lo roban y cruzan las fronteras con ese tipo de ilícitos son personas naturalmente prontuariadas”, observó.





