Crónica política de la semana
De las discrepancias de Samuel a los encajes de Andrónico
Una vez desatada la violencia y con pocas posibilidades de que se de un repliegue espontáneo, la posibilidad de abrir un espacio electoral para Morales que divida más el bloque popular ya está sobre la mesa
Evo Morales lo avisó sin eufemismos: la que hoy se cierra era, a su juicio, “la semana decisiva”, y todo el mundo tenía claro cuál era el guion, solo faltaba desvelar cuál sería finalmente el teatro de operaciones, pero el martes ya quedó perfilado: Llallagua, nordeste de Potosí, 65% votantes del MAS en 2020, cinturón minero de toda la vida, enclave entre Oruro, Cochabamba y la Villa Imperial, cerros pelados y gente agotada. Todos los ingredientes para que se desatara la violencia si se sumaban unos cuantos contingentes policiales mal pertrechados y mal entrenados.
En paralelo, la crisis económica no daba respiro, y ya van tres semanas que el presidente Luis Arce prometió resolver el problema de los combustibles, y los nervios, quien sabe si el miedo a un estallido popular más real que los bloqueos organizados, empezaron a aparecer. Los poderes cerraron filas y convocaron cumbres. El acuerdo original es no dejar participar a Morales ni a los suyos aunque para ello haya que dar por bueno el argumento del Tribunal Constitucional Plurinacional sobre la reelección y la proscripción de Pan Bol, aunque hasta antes de ayer se lo considerara un órgano al servicio exclusivo del gobierno de Luis Arce cuyas sentencias eran insostenibles.
Llegaron los muertos y se apretaron las filas, pero se colaron discrepancias por las rendijas: Samuel Doria Medina fue el primero de los candidatos en abrirse a la posibilidad de darle una salida democrática al conflicto, esto es, abriendo un espacio electoral a Morales o, al menos, a sus seguidores. Otras voces de segundo plano, exemenerristas poco sospechosos y un Rafael Archondo muy activo desde La H Parlante hablaron sin tapujos de esa posibilidad como “plan de viabilidad nacional”, sin demasiados romanticismos.
Más temprano que tarde todos los candidatos salvo Andrónico Rodríguez por motivos evidentes llegarán a la misma conclusión: la participación de Evo Morales, o al menos de un candidato que goce de su bendición, debilitará a Andrónico Rodríguez dividiendo formalmente el bloque popular, algo que no se ha logrado ni con el MAS con Eduardo del Castillo ni con Morena con Eva Copa. Entonces, alguien intentará abrir esa puerta negada en la sucesión de “cumbres por la democracia” que organiza el Tribunal Supremo Electoral (TSE).
La “estrategia” del bloqueo como herramienta de presión política dice que en primera instancia el bloqueador sufre el desgaste, pero que conforme pasa el tiempo se empiezan a pedir responsabilidades al Gobierno, que tendrá que acabar optando por la fuerza bruta o la vía democrática. Eso sí, si la acumulación de cadáveres tranca la puerta impedirá la salida política, pues supondrá la cesión a un chantaje.
Las piezas de Andrónico
El problema para la oposición es que las encuestas que van circulando empiezan a situar a Rodríguez más arriba que el resto y dejando claro que ese escenario de una segunda vuelta entre Tuto y Samuel, como proyectó aquella encuesta de Unitel y su empate técnico a 19 sin Jaime Dunn, es poco más que un anhelo.
Rodríguez no ha empezado a hacer campaña. De hecho sus silencios prolongados incomodan a sus potenciales simpatizantes, y aunque ha ido ganando las batallas – es candidato con sigla y con Mariana Prado en la papeleta -, la sensación es de vacío. Algunos de los que lo han seguido de cerca en los años del Senado insisten en que está midiendo el tiempo y el mensaje: sus dos intervenciones políticas de la semana que se cierra parecen contradictorias. La primera, vía redes, “lamentó los asesinatos”, exhortó a que “la violencia debe parar” e instó al diálogo sin mencionar a Morales ni los bloqueos como tal; en la segunda, en la cumbre del TSE en Santa Cruz, si fue más explícito respecto al método de lucha y sus responsabilidades, pero de nuevo obviando confrontar con Morales.
Rodríguez comparte nicho electoral con Morales y por eso lo elogia en los relatos hacia dentro y lo invita a formar la unidad; por eso mismo hay quien desconfía y advierte que ambos están buscando la forma de llevar al bloque a las ánforas por dos vías distintas, pero que todo se recompondrá en el momento exacto. Hace dos semanas los dos estaban fuera.
Rodríguez no ha empezado a hacer campaña y sigue subiendo, probablemente y como siempre en su aún corta vida política, como consecuencia de las acciones de Morales. Probablemente pronto tendrá que ganar los votos por sí mismo, o cambiar de estrategia.
El blanqueo de Jaime Dunn
Jaime Dunn no es todavía candidato oficial de Nueva Generación Patriótica (NGP) porque no ha logrado acreditar su solvencia fiscal ante la Contraloría General del Estado por algunos asuntos que datan de hace 18 años, sin embargo en determinados foros se le acepta como candidato a la presidencia y en otros no.
La habilitación de Dunn tendría un impacto en la oposición similar al que tendría la concurrencia de Morales en el bloque popular, algo que probablemente se va a poner sobre la mesa en las siguientes semanas. En esas, las negociaciones y consideraciones políticas y normativas de unos y de otros están siendo afinadas para que no haya rendijas por las que se cuele una incoherencia.





