Más de 16 mil personas viven sobre los acuíferos de Sama

Son 16.264 personas que viven en la zona de amortiguamiento externa, área por donde filtra el agua, de la Reserva Biológica de la Cordillera de Sama, según el diagnóstico sobre la situación de esta área protegida de Tarija. Lo que se quiere, a través de leyes, es frenar las construcciones en esa zona. De lo contrario, el recurso hídrico que abastece al valle central está amenazado.

El País accedió al estudio realizado por la Oficina Técnica Nacional de los Ríos Pilcomayo y Bermejo (OTN-PB). El documento muestra que Cercado concentra el 47 por ciento (7.667) de la población que habita esa zona de Sama, mientras que el 32 por ciento (5.233) está en San Lorenzo, un 12 (1.972) en Padcaya y un 9 por ciento (1392) en Uriondo.
En total se detectó la presencia de 42 comunidades en un espacio de 36 mil hectáreas que se encuentra dentro de la zona de amortiguamiento externa Este de la Reserva; 23 en San Lorenzo, 11 en Cercado, cuatro en Uriondo y cuatro en Padcaya.

El estudio también muestra que, por orden de importancia de concentración de la población, se tiene a comunidades como: Guerra Huayco (1.496 habitantes), San Andrés (1.260 personas) y Turumayo (1.450 habitantes), en el municipio de Cercado; seguidas de Calama (705), La Vitoria (899) y Tomatas Grande (657) en San Lorenzo, destacándose también La Huerta (857) en Padcaya.

El director de la OTN-PB, Rubén Vaca, sostuvo que se tienen identificados los principales problemas ocurridos en la zona de amortiguamiento de la Reserva, entre ellos está el crecimiento irracional y descontrolado de construcciones. Pues se están destinando los mejores suelos agrícolas para la edificación de viviendas.

Está claro que todas estas construcciones, al ser habitadas, generan dos tipos de contaminación del recurso hídrico, como son los desechos sólidos y aguas servidas. Pero eso no es todo, sino que también no permite la filtración del agua para que se conduzca de manera subterránea y luego sirva al valle central de Tarija.

“Muchos suelos agrícolas están pasando a manos de privados, que luego esperan que suba de precio y los lotean para construcción-comentó el funcionario. Esos terrenos son suelos ricos para la producción, sin embargo los están sellando mediantes obras civiles de viviendas”.

Los resultados del estudio ya son de conocimientos de los alcaldes de los cuatro municipios involucrados en esta temática. La idea es que se puedan generar leyes, tanto municipales como departamentales, para ejercer un control y frenar la contaminación y una regulación del uso de suelo.

Sin embargo, el temor de Vaca es que en esta gestión se aprueben leyes para ello, pero como en un año habrá cambios de autoridades, estas normativas no se apliquen. Es por eso que ve por conveniente que se genere una política de Estado respecto a este tema.

En la conclusión del estudio se menciona que se evidenciaron procesos de consolidación urbana en varios asentamientos humanos dentro de la zona de amortiguamiento externo, en algunos casos por inversiones normalmente asociadas a mejoras urbanas; en otros, por el surgimiento de actividades económicas del ámbito terciario, asociadas a dinámicas citadinas; y así también por el continuo fraccionamiento de los terrenos, que deriva en una alteración del uso productivo de las tierras.

Casas de confort en cercanía de Sama

Mediante el estudio también se constató que hay comunidades que mantienen su estructura espacial tradicional, donde se construyen casas o las restauran tipo vivienda rural, pero de alto confort, casas solariegas, de personas que no hacen vida comunitaria. No necesariamente cumplen normas en relación a uso del agua o evacuación de residuos. Se trata de comunidades como: Obrajes, Turumayo, La Victoria, Rincón de la Victoria, Coimata, las cuatro comunidades del cantón Erquis, inclusive Guerra Huayco.