El descalabro de Samuel Doria Medina
Después de ganar nueve de diez encuestas, no entró en segunda vuelta
Culpar a la guerra sucia de las últimas semanas de la estrepitosa caída de Unidad en el conteo de votos sería un análisis simple. Es completamente cierto que la campaña de Tuto Quiroga ha arremetido con todo y hasta última hora contra el empresario Samuel Doria Medina por todos los medios posibles, pero también es cierto que ha cometido errores e incoherencias de las que se pagan caro.
Samuel Doria Medina se jugó todo a un lema que evocaba un poco de pragmatismo, un poco de fe y un poco de Milei: ¡100 días carajo!, al final se hizo muy largo. El empeño en mostrarse como no político, luego de haber tenido trayectoria ministerial en los 90 y llevar cuatro candidaturas presidenciales y una fallida al hilo no cuajó, y la incoherencia derecha – izquierda, tampoco: la Internacional Socialista es lo que es, no lo que se diga que es.
Tropezó en casi todos los charcos durante la campaña: le aparecieron candidatos con pasados turbios, ligados al MAS, extremistas, etc., de los que simplemente se deshizo sin dar explicaciones. Negó hasta la saciedad su participación en el gobierno de Jeanine Áñez y apostó por aliarse en Santa Cruz con un Luis Fernando Camacho en horas bajas.
La estrategia de redes, desplegada desde hace muchos años, tampoco ha cuajado. El humor está bien un rato, pero los jóvenes no son tontos y en la polarización de los últimos días, ha acabado por perder el pulso. No es una buena señal, pero es la que es.
Si hay un momento que marca el punto de inflexión, fue el del apoyo de Marcelo Claure. El empresario decidió apoyar a Doria Medina basándose en unas encuestas cuya diferencia estaban en el margen de error y eso desató una guerra entre candidatos – primero Manfred Reyes Villa de forma directa y luego la campaña de Tuto Quiroga con los servicios de Javier Negre, un activista español que maneja varias cuentas y se declara “azote del zurderío” y que se dedicó corretear a Doria Medina y los suyos en estos días reclamando el voto netamente de derecha para Tuto. Aun así, la “acumulación de fortunas” y el “modo patrón” de Claure no gustó entre los votantes moderados.
En su discurso, Samuel Doria Medina ha reconocido sin ambages su derrota y ha reivindicado su amor por Bolivia como eje principal de sus motivaciones presidenciales en todo este siglo. También le ha dado su apoyo a Rodrigo Paz y cualquiera podría decir que se ha despedido de sus aspiraciones presidenciales, aunque eso nadie lo puede asegurar.


