Los datos no engañan
Nueve meses después de que el precio del petróleo empezara a derrumbarse, los efectos ya se están notando de lleno en el presupuesto del Estado y por tanto de las Gobernaciones. El barril de petróleo se ha estabilizado en el entorno de los 61 dólares por barril, aún lejos de los 80 dólares...
El precio del gas de exportación a Brasil ronda los 5,7 dólares por millón de BTU (unidad térmica de medida), lejos de los 9 dólares de los últimos años y el de exportación a la Argentina, más volátil para bien y para mal, apenas supera los 6 dólares el millón de BTU, lejos de los 11 de los últimos años.
Ahora bien, el presupuesto está calculado sobre 80, un precio más alto que en los últimos años y además, garantizado por el Tesoro General del Estado, es decir, todo lo que está en el presupuesto de Tarija no debería sufrir contratiempos ya que se recurriría a los créditos pertinentes para cumplirlo. Otra cuestión son los recursos extraordinarios a los que el ejecutivo se había acostumbrado. La lluvia de millones de finales de cada año cuando los presupuestos se construían sobre los 78 dólares el barril y cerraba el año en 115, o más. Los que hayan aprobado contratos, convenios, etc por encima del presupuesto y sin respaldo de ningún tipo tienen un sitio seguro en el banquillo de los acusados y por lo tanto, una causa suficiente para resolver lo que no proceda y por ello es importante realizar de manera urgente la auditoría pertinente y no aventurarse a créditos o pagos antes de conocer a detalle lo sucedido. Por otro lado, lo de ponerse vendas antes de las heridas se ha convertido en misión recurrente. Hasta hace muy poco se criticaba que la Gobernación era incapaz de ejecutar su presupuesto y se denunciaba el juego contable de comparar ejecuciones presupuestarias con el proyecto inicial y no con el consolidado que incluía los recursos extraordinarios no contemplados y que al final permitían muchos desahogos.


