De piedras, espinas y zancadillas
Hoy, en Sucre, con la venia del presidente del Estado Evo Morales Ayma, empieza una nueva legislatura en el país. Mañana Lino Condori y los suyos ya no irán a trabajar a su despacho, o quizá si a esperar el memorándum de agradecimiento.
La transición no ha existido como tal, aunque en un país tan acostumbrado a los golpes de Estado y en el departamento en el que se vivió la penúltima intervención brusca de la voluntad popular es bien sabido que no es tan necesario como se cree y que bien se podría empezar a pensar en abolir estos eternos periodos de transición que solo paralizan el país durante meses. Sea como fuere, el Gobernador electo, que hoy ya lo será a todos los efectos, Adrián Oliva, inicia un nuevo camino con muchos retos por delante en los que deberá desempeñarse con éxito por propia supervivencia como le recuerdan desde sus propias filas.Las piedrasEn 2015 ya empieza a superarse en tiempo lo que ha venido a conocerse como la “década pérdida”; los diez años con mayores ingresos de la historia de Tarija en los que sin embargo no se han podido resolver los principales problemas estructurales. No hay integración caminera: No hay camino al Chaco, no hay zona alta, no hay Bermejo – San Antonio – Caraparí, etc; No hay agua; No hay diversificación económica: el 99 por ciento de las exportaciones tarijeñas son gas; y un largo etcétera. A pesar de ello se han dilapidado más de 30.000 millones de bolivianos de los que nadie sabe explicar a ciencia cierta su destino.Los expertos auguraban que a partir de 2019 (los más agoreros) y de 2023 (Carlos Villegas) los pozos petroleros empezarían a declinar si la exploración no daba un giro de 180 grados. Lo que no contaban es con que el precio internacional del petróleo (al que se indexa el del gas) se derrumbara merced precisamente a la irrupción de nuevas formas de explotar el hidrocarburo lo que deja a Bolivia en mal lugar: El gas ya no vale lo de antes y la inversión en exploración, escasa hasta ahora, se hace aún menos atractiva. La merma de los ingresos empieza a ser una realidad, pero nada sería la crisis, temporal o más de largo plazo (el Gobierno cruza los dedos para que el barril llegue al menos a los 80 dólares al final del año) sino las expectativas generadas. Tarija es el segundo departamento que más ha crecido, según el censo y también se cuenta entre las de población más joven. Mucha gente que empezará pronto a buscar trabajo.En un plazo menor, la gran piedra que enfrentará Adrián Oliva es la falta de liquidez, que posiblemente no se corregirá a lo largo del año. Los numerosos proyectos iniciados sin tener suficiente capacidad económica ni recursos apalancados (lo que probablemente devenga en algún tipo de responsabilidad civil o penal) hace que muchas empresas estén sin cobrar por sus servicios algunas desde el mes de octubre. Como no va de un mes. Oliva deberá primero auditar las cuentas pendientes para saber que se paga y que no, y sobre todo cuando. Las espinasEn la categoría de espinas del camino se encuadran todos aquellos programas disque sociales que con tanta vehemencia se han criticado durante la gestión de Lino Condori (aunque fueron creados por su predecesor Mario Cossío en su mayoría) y que ahora se deberán gestionar.El programa de Brigadistas Barriales no ha contribuido a incrementar la seguridad en el departamento, pero da trabajo a unas 1.500 familias en varias provincias; incluso se conoce que algunos corregidores cobran sueldo por Brigadista. No hay control de asistencia ni se conoce cuantas personas deberían “patrullar” cada barrio; incluso el horario ha quedado diluido y se va acercando hacia un servicio funcionariado de 8.00 a 12.00 y de 14.30 a 18.30. Similar situación tienen las trabajadoras del Plan de Empleo Urgente y Productivo, casi siempre supervisadas por unos pocos hombres y no al revés. Su volumen es ingente y en continuo crecimiento, su cuoteo en sindicatos palpable. Con la inclusión eufemística del “productivo” se borró la parte conceptual de la emergencia, en la que las beneficiarias lograban herramientas para encontrar trabajo en el “mundo exterior”, que era el objetivo real. Hoy es fundamentalmente una fuerza de movilización que realiza trabajos subvencionados poco eficientes.La joya de la corona es el bono Solidario y Productivo (Prosol) que cada año llega a todos los campesinos del departamento. Un bono que no ha parado de crecer, que actualmente está en 6.000 bolivianos por familia, 1.500 de ellos que deberían ser solo para proyectos de agua. Un bono que inicialmente se entregaba por familia, que luego se convirtió en fondos administrados por las dirigencias de las comunidades en función de sus “inscritos” (y de ahí el crecimiento espectacular, ya que ellos mismos certifican), que nadie fiscaliza y que en la práctica, se sigue repartiendo individualmente y no de forma colectiva. El indicador de que el Prosol no ha funcionado para mejorar la productividad está en el comportamiento de los precios cada vez que hay una helada o un poco más de lluvia de lo normal. También en el penoso espectáculo de la canasta familiar para las personas de la tercera edad, donde casi el 100% de los productos que se entregan son de fuera de Tarija. Tocar el Prosol es un riesgo, no tocarlo un suicidio. Decenas de empresas distribuidoras y comercializadoras se han instalado en el departamento y han lucrado con este bono. Las zancadillasAdrián Oliva es consciente de la situación de la Asamblea, donde sólo cuenta con 9 de 30 asambleístas inicialmente de su sigla y de la situación de los ejecutivos seccionales, con dos de 11 aparentemente de UD-A y un solo alcalde, en Yacuiba. Oliva sabe que es ahí donde debe poner toda la carne en el asador para conseguir gobernabilidad y acuerdos “por Tarija”. Oliva también es consciente que a la Asamblea se le ve venir y que los ejecutivos tienen muy claro cuáles son los objetivos del caso.Mayores riesgos vienen desde dentro. El hecho de que apenas se hayan filtrado los nombres de los secretarios que le acompañarán en el gabinete es producto de la intensa negociación entre la marabunta de grupos y líderes que conformó Unidad Departamental Autonomista (UD-A). Ya en su día, la coalición perdió demasiado tiempo en negociaciones que impidió hacer mayor trabajo en las provincias y cuyo resultado se ve reflejado hoy en la Asamblea.La revancha y los celos son los dos grandes enemigos de un proyecto de desarrollo departamental. Cierto que hasta 2016 no se podrán incluir proyectos nuevos en el POA pero tampoco se pueden dedicar dos años a destruir.Oliva fue la solución del consenso pero entre los que fueron y los que quieren ser hay intereses una vez retomado el poder en Tarija. De cómo Oliva administre las pasiones y pulsiones de los que fueron con Mario Cossío y los que quieren ser con Samuel Doria Medina dependerá en buena medida el éxito o fracaso de su gestión.


