El MAS ante su enésima encrucijada
E sta semana, Eulalio Sánchez, quizá el último gran presidente del Movimiento Al Socialismo (MAS) en Tarija, se dio un paseo por la Plaza Luis de Fuentes para recordarle a unos y otros que el MAS es un partido que ya ha hecho historia y si lo ha hecho no ha sido precisamente por arrimarse a...
Sánchez, el “profe” de la vieja escuela, el último guardián de la ortodoxia que el PC quiso aplicar en el MAS no tiene más aspiraciones políticas luego de que lo sacaran a patadas de la secretaría de Coordinación de la Gobernación sólo por constatar lo que ya todos sabían: que Lino Condori no sería candidato. Nadie le pidió consejo en esta última etapa electoral en la que, crucificado Cabrera, se recurrió de emergencia a cualquier cosa con poco plan, poca organización y menos disciplina; más soberbia imaginación que calle.
El MAS sabe que se la juega en estos cinco años; que una oposición destructiva con todo su poder de artillería en la Asamblea (más que en las provincias, por los motivos obvios del ejercicio del poder) acabará por encadenar sus siglas a una enorme roca que se precipite al fondo del lago San Jacinto y que para una oposición constructiva necesita de personas capaces de capitalizar los éxitos. El MAS sabe, pero el problema son las personas. Definir un líder es la última piedra en el calendario de hitos del Movimiento Al Socialismo en el corto plazo. El partido sabe que se debe dotar de una persona capaz de tirar línea entre las diferentes organizaciones sociales y autoridades electas y que no le tiemble el pulso a la hora de tomar decisiones. Quien sea debe ser de la total confianza del presidente Evo Morales; más proclive a la apertura del MAS que muchos ortodoxos de la vieja guardia; incluso que los que se fueron renegando para caer en los brazos de los mismos, pero sin disfraz.El poder no le ha permitido desarrollar ese líder. Lino Condori, sin duda, no lo era; pero también es cierto que desde la oposición se construyen mimbres y que en Tarija, el asalto se dio demasiado rápido y las técnicas acabaron contaminando; la hegemonía territorial se da ya por descontada tan pronto como empiecen a pasar los meses.El MAS librará en las próximas semanas otro episodio de la serie de batallas entre matrices e invitados. Pablo Canedo, de hecho, se ha atrevido a dar el paso post-mortem no solo de asumir la derrota sino de dirigirse a sus compañeros de campaña para recomendar que hacer en la Asamblea Legislativa cuando ya muchos lo veían como un cadáver. Canedo y su plan a cinco años se convierte así en la principal referencia del MAS de los invitados, por encima del otro mentado, el senador Milcíades Peñaloza, conocedor de los poderes fácticos y orgánicos del otro tiempo y cuyo nombre genera urticaria en algunas organizaciones.Por su parte, las matrices, presas de sus propios apetitos, presionarán y al final, pactarán. Ni Campesinos, ni Bartolinas, ni Interculturales cuentan con un líder claro que pueda asumir la dirección del partido; de hecho, los campesinos se concentrarán en recuperar el pulso a su moribunda organización y las Bartolinas, tras los múltiples escándalos, volverán a concentrarse en su misión. Los “invitados” sean del sector Peñaloza – Ruíz, sean del Blacud – Canedo o de cualquier otro de los muchos que se han cobijado en el Instrumento en los últimos años (meses o semanas) deberán pactar con las organizaciones matrices, pues sus votos son determinantes en el Congreso. Ahí, los Sánchez, Gallardos o Antonio Costa, que cada vez suena más, tendrán muchas cosas que decir.


