Huelga
Movimiento estudiantil francés paraliza 90% de universidades
La crisis educativa y económica del país hicieron que las calles de Francia se encuentren convulsas desde el 18 de septiembre
El movimiento estudiantil y la comunidad docente se consolidaron este jueves como la fuerza motriz de la huelga nacional en Francia, logrando la paralización y el bloqueo del 90 por ciento de las 70 universidades del país y el cierre de cerca de 1.000 institutos de educación secundaria.
La movilización juvenil, desencadenada a raíz de la severa escasez de profesores y el deterioro edilicio denunciado inicialmente en el instituto de Créteil, escaló hasta convertirse en una masiva protesta nacional contra el desmantelamiento de la educación pública y la falta de presupuesto para el sector bajo el Gobierno de Emmanuel Macron.
La firmeza de las organizaciones estudiantiles obligó a las principales centrales obreras, como la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT), a unificarse en una huelga intersectorial que movilizó a 1.000.000 de personas.
Los manifestantes exigieron un incremento del 10 por ciento en el salario mínimo y un ajuste extraordinario de 100 euros para hacer frente a la carestía de la vida, enfrentando el abierto rechazo de sectores de la extrema derecha encabezados por Marine Le Pen.
La jornada estuvo marcada por una severa escalada represiva por parte del Ministerio del Interior que movilizó a 70.000 efectivos policiales para cercar las protestas y restringir el libre tránsito de los manifestantes en todo el territorio nacional. En París, las autoridades desviaron la marcha hacia la Plaza de la Nación y prohibieron el recorrido tradicional hacia la Bastilla.
Las fuerzas de seguridad arremetieron contra concentraciones pacíficas frente a la Conserjería de Educación, detuvieron a docentes y agredieron a trabajadores de la prensa.
Frente a la violencia del Estado, las asambleas estudiantiles y las federaciones de trabajadores ratificaron la continuidad del plan de lucha de 48 horas mediante el bloqueo de liceos y la sumatoria de las brigadas de Chalecos Amarillos y la Confederación Campesina en las convocatorias fijadas para el sábado.
La articulación entre las aulas y los centros de trabajo reafirmó la determinación popular de sostener las calles hasta frenar el programa neoliberal.





