Incendios
El 1% más rico concentra el 41% de emisiones globales
En Grecia, dos tripulantes de un helicóptero murieron el domingo cerca de Atenas, cuando intentaban frenar un incendio que ya llevaba cuatro días activo. El lunes trabajaban en la zona 450 bomberos, 125 camiones, 12 helicópteros y 11 aviones, con evacuaciones por tierra y por mar.
Temporada de incendios
Francia atraviesa su peor temporada de incendios forestales desde el final de la Segunda Guerra Mundial, según reconoció el propio presidente Emmanuel Macron. En el suroeste evacuaron a 220.000 personas, y el fuego mayor, en Gironda, arrasó cerca de 42.000 hectáreas.
Las autoridades detuvieron a 375 personas por infracciones vinculadas a los incendios, entre ellas 142 menores de edad, según la cadena BFMTV. Treinta y seis quedaron encarcelados o en prisión preventiva. El Estado identificó a cada uno con nombre, edad y expediente en cuestión de semanas.
En el sur de Países Bajos ardió la reserva natural de Rosmolen y los trenes entre Nimega y Venray dejaron de circular. En Spokane, en el noroeste de Estados Unidos, el fuego destruyó más de 600 viviendas y obligó a evacuar a 60.000 personas. La alcaldesa Lisa Brown lo llamó «el peor desastre natural que ha enfrentado nuestra región», y en el peor momento del corte más de 30.000 usuarios se quedaron sin electricidad.
El consorcio World Weather Attribution halló que la ola de calor de junio en Europa occidental habría sido casi imposible medio siglo atrás, y que las noches sofocantes se volvieron cien veces más probables que a comienzos de los años 2000. En el suroeste francés y en el centro de España, las condiciones de sequía y viento que alimentan los incendios duplican y hasta multiplican por veinte la probabilidad registrada antes de la industrialización. El 45 % de las ciudades europeas alcanzó o alcanzará su nivel más alto de estrés térmico jamás registrado, la combinación de calor y humedad más peligrosa para la salud humana.
Con datos de 197 jurisdicciones entre 2010 y 2022, los economistas Lucas Chancel y Yannic Rehm las calcularon por lo que posee. El resultado ubica al 1 % más rico del planeta detrás del 41 % de las emisiones asociadas a la propiedad, muy por encima de su participación en la riqueza mundial. Sus carteras de inversión dependen de actividades mucho más intensivas en carbono que sus autos, sus vuelos o sus casas.








