Donald Trump y el impacto del “arancelazo” en el mundo
Diversos países advierten que el aumento de aranceles impuesto por Estados Unidos a gran parte del mundo será contraproducente
El nuevo paquetazo arancelario del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dirigido a mercancías de 60 economías de todo el mundo, con un incremento de impuestos de entre el 10 % y el 12,5 %, ha generado reacciones negativas a nivel internacional. Diversos gobiernos consideran que la medida es injustificada, errónea y autoritaria, al responder a una política proteccionista que vulnera tratados internacionales y compromete la estabilidad del comercio global.
Las reacciones
Brasil fue el primer país en reaccionar en Latinoamérica al señalar que la decisión económica de Trump es "completamente arbitraria e injustificada". Por ello, el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva adelantó que aplicará contramedidas para contrarrestar el impacto de estos nuevos impuestos, que, sumados al arancel del 25 % aplicado hace dos días a los productos brasileños por supuestas prácticas desleales, elevarían la carga total sobre sus exportaciones al 37,5 %.
"Ante el carácter completamente arbitrario e injustificado de los aranceles anunciados contra Brasil, iniciaremos de inmediato los trámites para activar los instrumentos previstos en la Ley de Reciprocidad, aprobada por unanimidad por el Congreso Nacional, y llevaremos el tema al mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio", señala un comunicado difundido en la cuenta oficial del gobernante Partido de los Trabajadores.
El arancelazo de Trump también es polémico porque fue aprobado pese al fallo de la Corte Suprema de EE.UU., que en febrero declaró inconstitucionales los aranceles indiscriminados. Sin embargo, la administración de Trump se amparó en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 para justificar los gravámenes —vigentes desde el 24 de julio— bajo el argumento de combatir el trabajo forzoso, también conocido como esclavitud moderna.
Desde Chile, según informó el medio local Bío Bío, el Gobierno de José Antonio Kast sostuvo que "la aplicación de esta medida" contra el país "no se condice" con los argumentos de EE.UU. Al respecto, la subsecretaria Paula Estévez, citada por ese medio, afirmó que "Chile cuenta con una sólida institucionalidad laboral, un marco regulatorio robusto y un firme compromiso con la prevención y erradicación del trabajo forzoso".
Por ello, Chile prevé acudir a Washington junto con gremios privados para solicitar su exclusión de la lista, ya que la resolución de EE.UU. "no sostiene que Chile exporte bienes producidos con trabajo forzoso, ni tampoco identifica productos chilenos específicos bajo esta condición". Además, argumenta que ambos países mantienen vigente un Tratado de Libre Comercio desde 2004.
Asia y Oceanía
Las naciones de Asia y Oceanía también reaccionaron contra la medida proteccionista y exigieron que se respeten los compromisos previamente pactados. Japón, a través de su portavoz, Minoru Kihara, calificó la decisión de "lamentable" al recordar el acuerdo bilateral de 2025, que fijaba una tarifa del 15 % a cambio de millonarias inversiones, según AP.
China, por su parte, expresó su oposición a cualquier medida arancelaria unilateral. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Lin Jian, afirmó que las guerras arancelarias y comerciales "no favorecen los intereses de ninguna de las partes".
En la misma línea, Corea del Sur solicitó mantener las condiciones acordadas con la administración estadounidense. Por su parte, la secretaria de Comercio de Filipinas, María Cristina Aldeguer-Roque, reiteró que su país está en contra del trabajo forzoso, mientras que la Cámara de Comercio e Industria de Filipinas expresó su preocupación y su presidente, George Barcelon, advirtió que la medida reducirá la competitividad de las industrias.
En Australia, el ministro de Comercio, Don Farrell, calificó los impuestos de "injustificados" e "incompatibles" con el acuerdo de libre comercio. Además, destacó que su país cuenta con "algunas de las medidas más sólidas del mundo" contra el trabajo forzoso y la esclavitud moderna.
En Nueva Zelanda, el primer ministro, Christopher Luxon, también rechazó la medida y cuestionó la falta de pruebas sobre trabajo forzoso. "Los aranceles no son el camino; aumentan los costos y la incertidumbre para las empresas", escribió en la red social X. Añadió que estos nuevos impuestos constituyen una medida "extremadamente decepcionante", ya que "la investigación de EE.UU. no proporcionó evidencia significativa para respaldar las afirmaciones en relación con el trabajo forzado".
Vecinos y aliados
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que, tras el nuevo golpe arancelario de Trump, "México se queda igual que como estaba" debido al tratado de libre comercio que comparte con Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el cual mantiene, por ahora, un arancel del 0 % para la mayor parte de sus exportaciones. La excepción, precisó, son las tarifas aplicadas a los vehículos, al acero, al aluminio y a los productos que quedan fuera del acuerdo.
"La decisión de subir aranceles es una decisión unilateral del Gobierno de EE.UU., no solo contra México, sino contra todos los países del mundo. Lo que estamos buscando es mantener una condición preferencial. En este momento la tenemos porque el 80 % de lo que exportamos no tiene arancel", recordó.
En Canadá, el primer ministro, Mark Carney, confirmó que su gobierno intensificó las negociaciones con Washington para evitar la entrada en vigor, el 19 de agosto, de un arancel del 50 % sobre productos canadienses. Sin embargo, advirtió que su país cuenta con "toda una gama de herramientas" para responder a las medidas de Trump.
Por su parte, Panamá celebró haber quedado excluida de la nueva lista. El ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, destacó que esa decisión reafirma la relación de confianza y cooperación con Estados Unidos.
Desde Europa, la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, cuestionó la justificación de EE.UU. para imponer aranceles adicionales al bloque y pidió a la Casa Blanca explicar su decisión. Además, subrayó que los europeos han cumplido los compromisos asumidos en virtud del acuerdo comercial transatlántico firmado en 2025. "Es una sorpresa tan desagradable que este acuerdo no se haya respetado", señaló.





