Problemas en mesas electorales
Keiko Fujimori espera rival para el balotaje en Perú
López Aliaga, Nieto Montesinos, Ricardo Belmont y Roberto Sánchez disputan voto a voto el pase a la segunda vuelta
Si Perú acudía a las ánforas en medio de una crisis política de intensidad, la jornada de votación no fue menor: las denuncias por falta de material en diferentes mesas dejaron a mucha gente sin poder ejercer el voto -algunos candidatos hablaron de hasta un millón -, por lo que a pesar de que el escrutinio oficial inició, al menos 63.000 personas seguirán votando este lunes.
De acuerdo a la boca de urna, Keiko Fujimori se perfila como ganadora de esta primera vuelta, mientras que se espera el anuncio oficial para definir quién ocupará el segundo lugar y la acompañará en el balotaje, programada para el 7 junio próximo.
En principio el mejor posicionado es Rafael López Aliaga, alcalde de Lima, por lo que se advierte cierto error de cómputo por la proximidad de las mesas al reciento electoral. Un clásico que también se da en Bolivia.
El tercero mejor posicionado está siendo Jorge Nieto Montesinos, del partido del Buen Gobierno; seguido de Ricardo Belmont y de Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, que es el único candidato que reivindica “la ruta Castillo” con una propuesta de izquierda.
Keiko Fujimori acude por cuarta vez a las elecciones presidenciales, y sería la cuarta vez que disputa la segunda vuelta. En 2011 obtuvo un 23,55% y disputó la segunda vuelta con Ollanta Humala, que ganó; en 2016 llegó a su techo con 39,86% en primera vuelta, pero perdió la segunda con Pedro Pablo Kuczynski, y en 2021 pasó como segunda con 13,4% frente a la sorpresa de Pedro Castillo, que también ganó por la mínima en la segunda vuelta.
Una de las grandes reformas que se consolidan en esta elección es que Perú volverá a elegir representantes para dos cámaras luego de tres décadas con una sola, lo que según varios analistas había provocado mucha inestabilidad, ya que los diputados tenían la capacidad de vacar al presidente. Sin embargo, la atomización del voto – hay hasta 35 candidatos – tampoco va a resolver el problema, pues quien sea elegido presidente, no contará con mayorías parlamentarias para avanzar en nuevos proyectos.





