América Latina intenta blindarse ante la escalada contra Irán
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva anunció un conjunto de acciones para disminuir el golpe interno de la conflagración en Oriente Medio, sin sacrificar el equilibrio fiscal
La agresión militar de EE.UU. e Israel contra Irán y el posterior cierre del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de la cuarta parte de todo el crudo que se comercializa en el mundo, ha sacudido los mercados energéticos y sus efectos amenazan con extenderse a la esfera económica en su conjunto.
De hecho, los precios del petróleo y los combustibles han experimentado alzas significativas durante las últimas jornadas. Y si bien el presidente estadounidense, Donald Trump, ha insistido en que se trata de una situación temporal que se debe al conflicto bélico en Asia occidental, lo cierto es que la conflagración no tiene un final claro a la vista.
Washington se ha proclamado ganador y ha insistido en que la guerra no se extenderá durante mucho tiempo, mientras que Teherán ha asegurado que no planea sentarse en una mesa de negociaciones con Washington y Tel Aviv. Incluso, el nuevo líder supremo del país persa, Mojtabá Jameneí, advirtió que podría abrir nuevos frentes de batalla si las hostilidades se prolongan.
América Latina no está exenta de padecer los efectos económicos de este conflicto. Si bien la región alberga importantes yacimientos de oro negro, y países como Brasil o Venezuela producen cantidades significativas de petróleo e incluso lo exportan, la mayor parte de las naciones dependen de importaciones de hidrocarburos para satisfacer su demanda interna.
En este escenario, serían esperables algunas medidas destinadas a paliar el incremento en los precios de los combustibles, un factor que suele encarecer las mercancías debido al alza en los costos asociados a su transporte, así como al funcionamiento de las industrias.
"La interrupción del suministro será menos notoria en América Latina, pero los países no serán inmunes al aumento de los precios globales, incluso aquellos que son productores de petróleo", advirtieron especialistas de Oxford Economics en el reporte 'Latin America: Limited spillovers from the Middle East conflict for now', citado por El Economista.
Equilibrio
A ese respecto, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva anunció un conjunto de acciones para disminuir el golpe interno de la conflagración en Oriente Medio, sin sacrificar el equilibrio fiscal.
"Esta conferencia de prensa es una reparación por lo que está sucediendo en Brasil y en el mundo, en gran medida causado por la irresponsabilidad de las guerras en todo el mundo. El precio del petróleo está descontrolado, lo que implica un aumento en el costo del combustible, y en EE.UU. ya ha subido 20 %. Estamos empleando ingeniería económica para evitar que las consecuencias de las guerras irresponsables lleguen a la gente. Haremos todo lo posible", alegó el mandatario ante periodistas desde el Palacio de Planalto, recoge G1.
En concreto, Brasilia se planteó un gravamen de 12 % a las exportaciones de crudo, incentivos en forma de subsidios para los productores e importadores de diésel y supervisiones rigurosas de la implementación de estas medidas sobre el poder adquisitivo de los consumidores, a los que el Gobierno busca proteger.
"La mayor presión proviene del diésel, no de la gasolina. Nos preocupa especialmente el diésel porque afecta con mayor intensidad las cadenas de producción. La cosecha se transporta en camiones diésel y la siembra se realiza con maquinaria que también utiliza diésel", puntualizó el ministro de Hacienda, Fernando Haddad.
El problema, explicó el ministro de Casa Civil, Rui Costa, es que las reducciones de precios de combustibles decretadas por el Ejecutivo tardan en hacerse efectivas y solo lo hacen parcialmente. En el ínterin, sostuvo, los consumidores pagan más, bajo el alegato del alza de precios vigente en el mercado internacional, aunque la estatal Petrobras no haya seguido la tendencia.
Según lo expuesto por Haddad, el fisco brasileño dejará de percibir unos 20.000 millones de reales (alrededor de 3.830 millones de dólares) tras la eliminación de los impuestos al diésel, y deberá destinar otros 10.000 millones de reales (unos 1.915 millones de dólares) al pago de subsidios para incentivar la producción e importación de ese hidrocarburo en manos privadas.
Empero, la propuesta contempla recaudar cerca de 30.000 millones de reales (5.744 millones de dólares) por concepto de exportaciones petroleras, tras la entrada en vigor del arancel de 12 %, en el caso de que los efectos económicos de la guerra se extienden. Se trata, dijo Haddad, de una iniciativa que procura que los efectos fiscales de las dos medidas se compensen mutuamente, sin alterar el presupuesto aprobado para 2026.
Importadores quedan en la cuerda floja
Aunque solo Brasil ha expuesto un plan integral para capear el temporal, ello responde a su inserción en los mercados globales de energía y no debe comparárselo con otros productores medianos como México o Argentina, que a su vez están en una posición diferente a la que se encuentran las naciones centroamericanas, Chile o países del Caribe insular. Estos últimos son importadores netos de combustible y, por lo tanto, más proclives a padecer los embates económicos de la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.
En concordancia con lo esperado, desde la primera semana de marzo, la gasolina experimentó en Chile un alza de 0,022 dólares por litro y la tendencia puede mantenerse si el conflicto continúa. Empero, el país suramericano dispone de un mecanismo de estabilización de precios que ha frenado los





