Continuos apagones
Países de América Latina enfrentan una crisis energética
La situación parece obligar a los líderes regionales a tomar medidas para frenar los efectos del cambio climático sobre el sector eléctrico



Varios países de América Latina se enfrentan a una crisis energética que pareciera no tener solución a corto plazo. Continuos apagones, aumentos en las facturas de servicio, extensas sequías e incendios forestales que ponen en riesgo las reservas de agua para las hidroeléctricas, forman parte de un problema que cada vez más se generaliza en toda la región.
Uno de los más afectados por las fallas de energía es Ecuador, donde en agosto pasado el gobierno de Daniel Noboa declaró la emergencia del sector eléctrico debido a la sequía en el país, situación que según el Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE), genera pérdidas económicas aproximadas de 96 millones de dólares al sector productivo por cada apagón de ocho horas.
Ahora Noboa aspira a que el parlamento apruebe como proyecto "económico urgente" la Ley Orgánica para Impulsar la Iniciativa Privada en la Transición a Energías Renovables, para tratar de aliviar los cortes de electricidad, que en algunas zonas duran hasta 12 horas diarias, y ante la falta de resultados de la 'Ley No Más Apagones'.
Argentina
Para Argentina la situación también apunta a que la energía podría verse afectada, sobre todo por la entrada de la temporada de verano, que siempre genera un brusco aumento de la temperatura y una mayor demanda de electricidad, lo que podría obligar al gobierno a importar el fluido desde Brasil, Chile (que recientemente ha sufrido apagones) y Paraguay.
El momento pareciera repetir lo ocurrido en el verano de 2023, cuando Argentina sufrió una serie de apagones por la alta demanda energética. Además, en febrero pasado, se registraron bajones masivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires y la Casa Rosada admitió que el sistema energético ya estaba "al borde del colapso", por lo que responsabilizó de esto a las gestiones anteriores.
Colombia
En contraste a la política de Argentina, en Colombia el gobierno de Gustavo Petro apuesta a la reducción de las tarifas, como un primer paso para dar acceso a todo el país, especialmente a "las comunidades más vulnerables", al suministro eléctrico en condiciones de igualdad.
Petro señaló como un primer paso de esa política energética, la reducción en 20,23 % de los precios en la electricidad para los departamentos de La Guajira, Atlántico y Magdalena, como parte de una medida preliminar de un proyecto de ley que permitirá la devolución de saldos y que beneficiará a los estratos sociales 1, 2 y 3.
Venezuela y Brasil
Por su parte, Venezuela, que en los últimos años ha sufrido el impacto de las sequías, así como una diversidad de ataques con fines políticos contra su Sistema Eléctrico Nacional que han generado fuertes apagones y que el Gobierno de Maduro ha resuelto de forma paulatina, exportaría a Colombia no sólo energía eléctrica sino también fósil.
Entretanto, Brasil, que también ha registrado apagones y se enfrenta a la peor sequía de su historia reciente, logró en mayo pasado un "acuerdo histórico" con Paraguay con respecto a la tarifa y uso de la energía eléctrica que genera la central hidroeléctrica de Itaipú, conocida también como 'Entidad Binacional Itaipú'.