Crisis y trastorno autista
El autismo es mucho más común de lo que se cree, pero también mucho menos disruptivo si se toman las previsiones y se dotan de las ayudas necesarias
El 2 de abril se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo decretado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución A/RES/62/139, de 21 de enero de 2008, con el objetivo de contribuir a la mejora de la calidad de vida de las personas con autismo. En Tarija las familias y amigos de los niños con este trastorno también se suman a los actos de concienciación y, sobre todo, piden no abandonar los pocos avances conseguidos en nombre de la crisis económica.
Con el Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, se quiere promover su inclusión como ciudadanos de pleno derecho en todos los ámbitos de la sociedad. Esencialmente, el Autismo o Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno de origen neurobiológico que afecta al funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso y se presenta en las primeras etapas de la infancia.
El autismo es un trastorno del desarrollo, no es una enfermedad mental y afecta hasta cinco veces más a niños que a niñas
Esta condición se caracteriza por afectar la interacción con el mundo exterior, el contacto con las personas del entorno, así como problemas de comunicación verbal, sin embargo, es difícil generalizar, pues como cada trastorno, tiene condiciones particulares en cada individuo y reacciones diferentes ante determinadas situaciones.
La creación de esta efeméride surgió en el año 2007, por iniciativa de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Se eligió el 2 de abril como fecha para celebrar el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, con la finalidad de impulsar la mejora de la calidad de vida de las personas con Trastorno con Espectro Autista (TEA), así como promover su inclusión en todos los ámbitos de la sociedad.
En general, durante años se han ido mejorando las técnicas pedagógicas para contribuir al desarrollo más normalizado de estos niños, sobre los que es más importante si cabe personalizar los tiempos y contenidos y adecuarse a las especificidades de cada caso. En eso, las tecnologías desarrolladas en este siglo han ido aportando cada vez mejores soluciones.
Las tecnologías de apoyo resultan necesarias para las personas que padecen de autismo puedan integrarse dentro de sus comunidades, así como también la posibilidad de defender y acceder a los derechos que son inherentes a todos los seres humanos.
Este tipo de tecnologías pueden contribuir a derrumbar las barreras, estigmas y prejuicios que existen para esta condición y donde todos los que la padecen, puedan gozar de una mayor participación, integración, igualdad y aceptación dentro de la sociedad.
El autismo es un trastorno del desarrollo, no es una enfermedad mental. Afecta hasta cinco veces más a niños que a niñas y no existe un estudio o test específico para diagnosticar esta condición. Generalmente es detectado por los rasgos de comportamiento del niño y como en todos los casos que hacen a la salud y al desarrollo, cuanto antes son identificados, antes se pueden activar las medidas para garantizar su desarrollo feliz, aunque por lo general se diagnostica a los tres años.
Según cifras emitidas en el año 2019 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada 160 niños tiene un Trastorno del Espectro Autista (TEA), es decir, es mucho más común de lo que se cree, pero también mucho menos disruptivo si se toman las previsiones suficientes y se dotan de las ayudas necesarias. Ojalá en esta obligada priorización a la que nos ha abocado la crisis se ponga por delante siempre a las personas.