Por una mejor educación vial
Es urgente que en Bolivia se tomen medidas para garantizar la seguridad en las vías y carreteras, porque por el momento… falla todo
Del 16 al 22 de mayo de 2022 se celebra la Séptima Semana Mundial de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial, referido a la prevención acerca de los peligros del exceso de velocidad en las vías, así como las medidas a aplicar para evitar o disminuir el número de muertes y traumatismos, como consecuencia de los accidentes de tránsito.
Y es que desde el año 2007 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) delegó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las comisiones regionales de la ONU la planificación y organización periódica de Semanas Mundiales de Seguridad Vial habida cuenta de las alarmantes cifras sobre el número de muertes por accidentes de tránsito que se daban en todo el mundo.
Y es que, lejos de lo que se cree, el número de muertes aumentan significativamente en cualquier parte del mundo y no ha bastado con mejorar solo los vehículos, sino todo lo contrario, se requiere la aplicación de medidas preventivas y educativas para disminuir la cantidad de muertes y traumatismos generados por esta causa.
Naciones Unidas hace un punteo de las medidas que se pueden tomar de forma más o menos inmediata. ¿Cómo está Bolivia a ese respecto?
1.- Charlas sobre educación y seguridad vial a peatones y conductores. La propia Dirección de Tránsito no da especial interés a este aspecto y el examen teórico para acceder al permiso de conducir es muy ligero, lo que después tiene consecuencias.
2.- Incorporación de elementos y dispositivos reductores de velocidad en las vías. Es verdad que poner rompemuelles se ha convertido en costumbre, pero es necesario completar esto con otras señales que alerten de los riesgos, especialmente en carretera interurbana.
3.- Señalización reflectiva en la vialidad, estableciendo los límites de velocidad permitidos. En Bolivia los límites de velocidad parecen establecerse de acuerdo al estado de la vía, lo que hace que demasiados conductores se excedan en su confianza y superen los limites de velocidad, muchas veces con consecuencias catastróficas.
4.- Revisión periódica de vehículos particulares, a fin de detectar posibles desperfectos mecánicos que puedan ocasionar accidentes. La Inspección Técnica Vehicular ha perdido rigor y no se aplica a todos por igual, lo que después genera numerosos accidentes.
5.- Dotación a los vehículos de tecnologías apropiadas. Si bien es un asunto de mercado, el Estado sí puede incrementar las exigencias de seguridad en los vehículos, como la obligatoriedad de tener cinturón en todas las plazas o la obligatoriedad del airbag, al menos delantero, lo que jubilaría también muchos vehículos antiguos.
6.- Monitoreo y vigilancia en las vías por parte de cuerpos de seguridad viales. La vigilancia es deficiente y, además, presumiblemente corrupta, por lo que la efectividad de la medida es pequeña aunque sea especialmente necesaria.
Por lo general, es necesario que los bolivianos al volante tomen conciencia de los riesgos e incrementen el respeto por los demás. Supone un cambio de actitud a largo plazo, difícil, complejo, con muchos puntos de fricción pero imprescindibles. Ojalá todos tomemos pronto conciencia para lograr que nuestras calles y carreteras sean más seguras. En este caso sí depende de nosotros mismos.


