Covid: El extraño índice de riesgo municipal

La criminalización de los municipios a través de la conformación de un índice que penaliza los casos detectados en forma de recomendación de cuarentena estricta, sin duda, no ha funcionado

En el mes de mayo, el Gobierno decidió sacudirse el problema del Covid-19 y responsabilizar a los municipios y Gobernaciones de la evolución de la enfermedad planteando aquello de las cuarentenas “dinámicas”. En el decreto que entró en vigor el 1 de junio el asunto se consagró definitivamente. Aquel decreto no solo levantaba la emergencia sanitaria – cuando no se había llegado a los 10.000 positivos – y se desentendía definitivamente de cualquier forma de cuarentena, sino que, en un colmo de cinismo, contemplaba incluso medidas recreativas de paseos dominicales en familia.

Pese a haberse lavado literalmente las manos respecto al problema esencial, que es la velocidad de contagio, y no haber implementado una estrategia razonable para frenarlo, el Gobierno decidió crear otro mecanismo perverso conocido como “índice de riesgo municipal” y que cada viernes se publica en la página del Ministerio de Salud y se replica acríticamente en forma de nota de prensa en la inmensa mayoría de los medios del país.

Villa Montes no tenía ningún positivo, ningún sospechoso, ningún fallecido y apenas había hecho cuatro pruebas de Covid, pero fue catalogado como de riesgo muy alto.

El índice de riesgo municipal es una construcción que tiene poco que ver con lo científico y mucho con lo político. Se supone que se construye con los datos que ofrecen los Servicios Departamentales de Salud (Sedes) y las interpretaciones que de ellos hacen los técnicos del Ministerio, pero no es más que una sugerencia, puesto que al final son los COED Departamentales y Municipales quienes toman las decisiones respecto a su territorio.

En departamentos con tradición autonomista, como Tarija, el índice básicamente importa nada, porque estamos acostumbrados a que en La Paz no comprendan Tarija, ni lo que hablamos, ni lo que decimos, pero en otros departamentos que necesitan del visto bueno del Gobierno para legitimarse, el índice pasa por ser el indicador del humor social.

La evidente inutilidad del índice quedó de manifiesto el primer viernes que se publicó: Villa Montes no tenía ningún positivo, ningún sospechoso, ningún fallecido y apenas había hecho cuatro pruebas de Covid, pero fue catalogado como de riesgo muy alto. Inexplicablemente, su índice ha ido bajando con el paso de las semanas, a medida que se han ido detectando casos positivos.

Tarija tiene todos sus municipios en alto riesgo, al igual que la semana pasada, y eso que en la semana anterior el laboratorio no funcionó tres días y en esta se han vuelto a multiplicar los contagios detectados.

El índice no tiene en cuenta un aspecto básico en la lucha contra el Covid, que es la capacidad de cada municipio de rastrear el virus entre los contactos de los contagiados sospechosos y sobre todo, de aflorar contagios asintomáticos, que según el consenso científico internacional, son los máximos responsables de que la pandemia se siga difundiendo a gran velocidad.

El Gobierno tardó cuatro meses en aceptar las pruebas rápidas y hasta hoy no es capaz de liderar una estrategia que contribuya de verdad a controlar el virus en el país. La criminalización de los municipios a través de la conformación de un índice que penaliza los casos detectados en forma de recomendación de cuarentena estricta, sin duda, no ha funcionado.


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