La petroquímica y la política económica

A dos meses de elecciones y con la que está cayendo en la economía mundial, no parece un buen momento para acudir a los mercados para implementar un plan de reactivación que más tiene que ver con un programa electoral

El Gobierno de Jeanine Áñez y Samuel Doria Medina decidieron bajar el artículo 99 del decreto 4276 apenas tres días después de haberlo publicado. En esos tres días nadie escuchó referirse al tema al ministro de Hidrocarburos, Víctor Hugo Zamora, ni a muchas otras autoridades en Tarija ni en Bolivia.

El artículo en cuestión pretendía reasignar los recursos de un crédito del Banco Central de Bolivia (BCB) de 13.800 millones de bolivianos destinado por Ley a la construcción de la planta petroquímica del Gran Chaco a un incierto programa de empleo apoyado en el gasto social y en la colaboración público privada.

El Gobierno bajó el artículo sin dar muchas más explicaciones a los motivos reales que le llevaron a tomar esa decisión, pero señaló que para financiar ese programa para el que preveía casi dos millones de dólares recurrirá a la emisión de bonos soberanos y otras formas de crédito externo.

De esta forma, el ministro de Desarrollo Productivo Óscar Ortiz ha evidenciado su particular forma de hacer política: sin consenso con nadie y sin respetar sus propios argumentos recientes.

El artículo 99 nació muerto desde el momento en el que necesitaba de una Ley de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), de abrumadora mayoría masista, que si bien olvidaron durante los últimos cinco años sus principios fundacionales, no parecen estar en el momento más propicio para ahondar la traición.

En cualquier caso, no solo no gustaba al MAS, sino que la ortodoxia liberal a la que el propio Ortiz pertenecía – hasta que se hace Gobierno, y entonces se engrosa a las filas del populismo y el amiguismo – ya cuestionó con dureza el uso de las RIN – “los ahorros de todos los bolivianos” - en los proyectos estratégicos del Estado aun tratándose de una inversión contrastada. ¿Cuál sería la postura entonces para “arriesgar” los recursos de las RIN en subsidios y proyectos inciertos?

La solución encontrada por Ortiz para sustituir unos recursos por otros también deja en evidencia la coherencia política: Si hasta hace unos meses el endeudamiento externo y el nivel de deuda era el principal caballo de batalla contra el MAS, ahora resulta que es factible incluir 2.000 millones de dólares en esa cuenta sin que nadie se rasgue las vestiduras.

A dos meses de elecciones y con la que está cayendo en el mundo, no parece buen momento para acudir al mercado del capital, por lo que habrá que seguir de cerca la aplicación de un proyecto que no tiene nada de emergente y sí mucho de programa electoral con visión de aplicación a largo plazo, cuyas ansiedades no deben salirle caro a todos los bolivianos.

De momento se ha frenado la intención de enterrar la petroquímica, aunque vistas las reacciones, queda el desafío de volver a socializar un proyecto anhelado y entroncado en los cimientos de la revolución del 52, como es la industrialización de los recursos naturales, y que el MAS tuvo más cerca que nunca, pero que al final desdeñó. Liberar al país de la exportación en bruto de sus recursos naturales es una obligación de cualquier Gobierno que se precie de serlo.

Es tiempo de hacer país y estar alerta.

DESTACADO.- De momento se ha frenado la intención de enterrar la petroquímica, un proyecto entroncado en los cimientos de la revolución del 52, como es la industrialización de los recursos naturales, y que el MAS tuvo más cerca que nunca, pero que al final desdeñó.


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