Brasil registró inflación de 3,75 por ciento en el 2018

Brasil registró un índice de inflación de 3,75 por ciento en 2018, resultado por debajo de los pronósticos del Banco Central, informó el viernes el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

El Índice de Precios al Consumidor Ampliado (IPCA), principal referencia de la inflación, fue de 0,15 por ciento en diciembre, la menor variación en ese mes desde 1994.

IBGE

Según el IBGE, además de las subidas en alimentos y bebidas (0,44 por ciento), influyeron en el resultado de esa etapa los aumentos en vestuario (1,14) y en salud y cuidados personales (0,32).

El Instituto precisa que la inflación en 2018 cerró en 3,75 por ciento contra el 2,95 del año anterior. El mercado financiero espera para el 2019 una inflación de 4,01 por ciento, de acuerdo con el boletín Focus que divulgó el Banco Central el lunes pasado.

Para el 2018, el Gobierno del ex presidente Michel Temer calculó una inflación mayor, de 4,3 por ciento, al apostar a una mayor actividad económica.

El IBGE señala que los principales renglones que impulsaron la inflación en el año analizado fueron los sectores de alimentos y bebidas, con una subida de los precios del 4,04 por ciento, transportes (4,19) y vivienda (4,72). Contrario se comportaron los sectores de transporte y vivienda con una caída de los precios del -0,54 por ciento y -0,15, respectivamente, impulsados por los bajos costos de la energía y la disminución en el precio de la gasolina.

La economía brasileña registrará este año un crecimiento de 1,36 por ciento, según un pronóstico divulgado en el boletín Focus, que semanalmente publica el Banco Central. El informe reconoce divergencias en la proyección de los estudiosos del mercado financiero para el desempeño de la economía nacional en 2018 y 2019.

Con ello, la previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el 2018 será de 1,36 por ciento y en el calendario próximo se sitúa en 2,50.

Analistas aseguran que la economía de Brasil no crece desde el 2011 por el nivel de inversión productiva, que se coloca entre los más bajos de América Latina, pues apenas llega al 16 por ciento del PBI.