Bolivianos repatriados cumplirán 14 días de cuarentena en Pisiga

Controles a repatriados en frontera de Chile y Bolivia

En medio de un operativo militar, controles sanitarios y la transmisión en vivo del canal estatal, al menos 480 ciudadanos bolivianos retornaron este sábado a territorio nacional, tras sucesivo cambios de posición del gobierno que en principio les cerró las fronteras y al final aceptó que fueran repatriados en un campamento instalado en la población fronteriza de Pisiga, donde cumplirán  una cuarentena de 14 días por temor al coronavirus.

Los bolivianos retornaron en buses desde la comuna chilena de Huara, donde permanecieron atendidos por la Alcaldía Municipal, mientras esperaban una definición del gobierno boliviano entre la decisión de mantener cerradas las fronteras al ser considerados potenciales sospechosos de coronavirus o hacer una excepción con este grupo de compatriotas que estuvieron en Chile por razones laborales, pero que debido a la emergencia por la pandemia, se vieron obligados a dejar ese país.

El ministro de Defensa Luis Fernando López encabezó el operativo gubernamental de repatriación y dio la bienvenida a los bolivianos a los que prometió una atención con cariño y un lugar seguro, para lo cual encargó al Viceministerio de Defensa Civil quedarse una semana para coordinar las acciones de atención.

“Nada es perfecto, todo  es perfectible y que tengan paciencia, 14 días pasan rápido y volverán a sus hogares. Dios los bendiga porque el Tata Santiago está con ellos”, declaró López en el campamento que lleva el mismo nombre del Santo, muy venerado por los bolivianos del occidente.

Sin embargo la posición del gobierno tuvo muchas variantes. En medio del decreto de cierre de fronteras, el pasado 29 de marzo, la canciller Karen Longaric anunciaba mediante su cuenta de twitter que junto al  ministro de Defensa, acompañaría el ingreso de los bolivianos a territorio nacional, previo cumplimiento de protocolos de la OMS para garantizar la seguridad de todos los bolivianos.

Al día siguiente por el mismo medio, la jefa de la diplomacia boliviana decía que “por decisión presidencial, las fronteras se mantienen cerradas y se suspende la repatriación de los compatriotas varados en Huara y que el ministro de Defensa tomará los recaudos para garantizar ayuda humanitaria a nuestros compatriotas”.

Su colega de Defensa, Luis Fernando López ratificó el lunes 30 de abril que «se mantiene el cierre de fronteras» por temor al “peligro social” que puede significar el ingreso de bolivianos a territorio nacional sin cumplir normas sanitarias. «Se va a blindar el país cerrando las fronteras como corresponde, al cien por ciento «, afirmaba ese entonces.

El mismo lunes, el general Guillermo Paiva, jefe de la defensa chilena en Tarapacá, criticó duramente  a la presidenta Jeanine Añez y la canciller Karen Longaric por la “tozudez e indolencia” en Bolivia, que decidió, a último momento, evitar el ingreso de los bolivianos.

Dos días antes, la presión internacional vino de la mano de la Comisión Internacional de Derechos Humanos (CIDH) que urgió a “Bolivia a garantizar inmediatamente el retorno en condiciones seguras y la implementación de los protocolos de salud y asistencia adecuados, en coordinación con las autoridades y servicios locales de salud y asistencia”.

Luego el paso atrás llegó de la voz del ministro de Defensa quien apareció en espacios pagados de la televisión y en sus propias redes sociales, enviando un mensaje a los bolivianos para asegurar se habilitará centros de acogida y de cuarentena aptos para los compatriotas que vienen de Chile, sin poner en riesgo ni a ellos, ni a la población que vive en el país.

Tras el viacrucis gubernamental, los bolivianos pisaron suelo nacional esta mañana y fueron internados en el Campamento “Tata Santiago, donde estarán bajo control siguiendo los protocolos internacionales de salud.

Desde temprano, el canal estatal enviaba señales en directo e imágenes tomadas desde un dron para mostrar el despliegue gubernamental, el presentador echaba loas al operativo al que calificó como algo “histórico” y un hecho “sin precedentes”.