¿Y ahora dónde está la CIA?

De momento no ha cuajado lo de “ex opositores”, y no todos parecen sentirse cómodos con lo de “candidatos de la derecha”, patrocinado durante 14 años por el régimen de Evo Morales para definir a cualquier opositor a su régimen, convirtiéndolo así también en una especie de “virtud” para la nueva generación nacida entre iPhone y CNN.

El trono derechista está vacante, pero no le faltan aspirantes. En ese espectro ideológico se ubican desde Carlos Mesa con Comunidad Ciudadana hasta Chi Hyun Chung con el Frente Para La Victoria, y pasa evidentemente por Creemos de Luis Fernando Camacho, Juntos de Jeanine Áñez y Libertad 21 de Tuto Quiroga.

En la definición de izquierda – derecha, salvo Morales, se suelen ponderar las posiciones en el eje de “lo moral” y en el eje de “lo económico”, de modo que quienes tienen posiciones más progresistas respecto a temas sociales como el aborto o el matrimonio homosexual se les suele colocar en un saco y a los contrarios en otro; en lo económico, hay quienes consideran que el darwinismo prima y que el Estado nunca debe intervenir, y quien piensa exactamente lo contrario. Pero nada es absoluto, pues quien cree que el individuo es dueño de sus decisiones y que el mercado es quien pone a cada cual, en su lugar, también puede aplicarlo a la libertad individual de casarse con quien le da la gana.


En la escala de lo moral, Chi Hyun Chung aparecería más a la derecha porque sus valores evangélicos más conservadores son absolutos; mientras que al lado opuesto aparecería Carlos Mesa, que no quiso mojarse con el debate del aborto en la última campaña, pero que en el pasado se le han escuchado lanzas a favor de posiciones progresistas.

Por el medio, Luis Fernando Camacho ha puesto “la Biblia” en el centro de su discurso de “renovación moral” y el mito de la Fe como herramienta para derrocar a Evo ha calado hondo en un amplio sector de la población.

Cerca, pero menos, está la propia Jeanine Áñez que en la práctica entró con la Biblia al Palacio, pero que después no la ha exhibido demasiado. Más cerca de Mesa está Tuto Quiroga, que no es especialmente dogmático en este sentido.

En la escala de lo económico, es Tuto Quiroga quien aparece como destacado en la escala de la concepción neoliberal de la economía, pues es un reconocido capitalizador, probado en su gestión y que en su última candidatura de 2014 llegó a plantear repartir acciones de YPFB entre todos los bolivianos.

Muy cerca aparece Chi Hyun Chung, que además es millonario, y que incluye explícitamente la intervención extranjera como solución hablando de su relación con Corea como una de las ventajas.

Jeanine Áñez dijo que si los hombres no confiaban en sus cualidades como economista, podían estar tranquilos al tener al lado a Samuel Doria Medina. Sin duda un portento para los negocios pero no tan apartado de la intervención estatal. Él mismo acabó con el paquete accionario más grande de la empresa cementara estatal que él mismo hizo privatizar, y que tras ganar millones justamente vendiendo cemento a la obra pública, y a la privada incentivada por el desarrollo y el crédito barato, la entregó a capitales mexicanos a través de una operación no muy transparente en paraísos fiscales.

En principio, y de momento, Áñez solo ha hecho guiños, como la liberación de exportaciones de grano que ya afecta al pollo y se ha comprometido a mantener bonos y demás programas. Algo parecido a lo que plantea Carlos Mesa, que apuesta claramente a mantener “lo que funciona del régimen del MAS”, y en eso entra la estabilidad macroeconómica.

Por su parte, Fernando Camacho sería difícil de catalogar en este punto, pero se le alinea con la nueva oligarquía cruceña, que precisamente ha tendido grandes puentes con el Estado en los últimos años.

Sin embargo, el estigma de la derechización, toda la vida, ha sido la relación entre candidatos y la Embajada de Estados Unidos. En las elecciones de octubre, Morales señalaba a Carlos Mesa como “el representante de la CIA”, y sostuvo hasta enero que era el candidato de Estados Unidos. Con la formalización de Tuto, Camacho y Áñez, las dudas se han multiplicado.

Tuto tiene vínculos por todo Estados Unidos, y un más que probable financiador filántropo empeñado en dispersar la ideología liberal; pero esta vez no parece ser el elegido.
Camacho estaba en el prototipo de outsider que motivan algunos despachos de comunicación política que después vieron opciones en la propia Áñez, tan choca y tan de salida que daba para casi todo.

Áñez tiene como secretario privado a quien fuera la mano derecha de los encargados de negocios estadounidenses en los últimos años, y cada vez más favores pendientes con la embajada brasilera, cabeza de playa en el continente gracias a la buena sintonía Bolsonaro – Trump. El embajador brasilero sí estuvo en la mesa de la zona sur, y no precisamente velando por la Patria Grande o la Democracia.

El “trono” de la derecha sigue vacante y la pelea, parece, será dura.