Especialistas ven bajo el riesgo sísmico para Tarija
Especialistas explican que Bolivia registra una actividad sísmica moderada frente a otros países. Según Daniel Centeno, geólogo, Tarija presenta condiciones que reducen la posibilidad de impactos mayores
Los recientes movimientos sísmicos registrados en distintos países de la región han generado preocupación entre la población y reavivado las dudas sobre la posibilidad de que un evento de similares características pueda ocurrir en Bolivia y, particularmente, en Tarija.
Dos especialistas consultados por El País coincidieron en que Bolivia no está exenta de registrar movimientos sísmicos, aunque explicaron que la actividad del país presenta características diferentes a las de otras naciones de la región. En el caso de Tarija, el geólogo Daniel Centeno sostiene que existen condiciones geológicas que, a su criterio, la convierten en una de las zonas más protegidas frente a estos fenómenos.
El analista de la Sección de Operaciones del Observatorio San Calixto, Walter Arce, explicó que existe la probabilidad de que ocurran sismos en Bolivia, pero consideró necesario analizar esa posibilidad en un contexto más amplio.
Según indicó, cada día se registran varios movimientos sísmicos en el país y en el mundo. En Bolivia existen sismos de diferentes magnitudes y profundidades en distintas regiones del territorio nacional.
Una parte importante de estos eventos se concentra en la región sur del país, particularmente en Potosí, donde se registran sismos de profundidad intermedia, entre 100 y 350 kilómetros.
Arce explicó que estos movimientos tienen generalmente pocas probabilidades de ser sentidos en superficie. La energía que se libera a esas profundidades llega atenuada, por lo que los sismos no suelen sentirse con la misma intensidad.
El especialista señaló que la sismicidad de Bolivia es intermedia en comparación con la de otros países y consideró que no se puede hablar de una actividad con características similares a la de Chile o Perú.
“Bolivia en general está expuesta a la ocurrencia de sismos, pero en cantidades moderadas comparada con otros países”, afirmó.
Según Arce, en el país pueden ocurrir diariamente cinco, seis o siete sismos, aunque generalmente se trata de eventos de magnitudes bajas o medianas, entre 1 y 4.
Recordó, sin embargo, que en Bolivia también se han producido sismos superficiales o de profundidad intermedia de magnitudes importantes. Citó como ejemplo el sismo de Aiquile, ocurrido en 1998, que describió como un sismo superficial o cortical y que provocó daños materiales y personales.
En Tarija, señaló, también se han registrado sismos muy profundos, incluso a más de 500 kilómetros, con pocas probabilidades de sentirse en superficie. Además, mencionó un sismo ocurrido en 1889, al que atribuyó una magnitud de 6,4 y que fue sentido por la población.
No obstante, aclaró que estos antecedentes no significan que necesariamente vayan a producirse sismos destructivos en el futuro.
La visión geológica
El geólogo tarijeño Daniel Centeno explicó que la dinámica tectónica está relacionada con el movimiento de la placa de Nazca bajo el continente sudamericano. Según indicó, este esfuerzo ha actuado durante millones de años y ha moldeado las serranías, el Altiplano, la Cordillera Occidental, el Valle Tarijeño, el Subandino y la Llanura Chaqueña.
Centeno explicó que en estas unidades geológicas existen estratos sedimentarios, así como fallas longitudinales y transversales. Estas estructuras son sometidas a tensiones y, cuando la tensión se libera, puede producir movimientos sísmicos de poca profundidad.
El geólogo mencionó como zonas sísmicas identificadas a Aiquile, parte de Cochabamba, Chuquisaca y Santa Cruz. También se refirió a la falla de Mandeyapecua, ubicada entre Camiri y Boyuibe, como una estructura que, según su explicación, podría generar un movimiento de mayor peligrosidad.
Señaló que las zonas que podrían verse afectadas por un evento relacionado con esa estructura serían Santa Cruz, Camiri, Boyuibe, Villa Montes, Yacuiba, Pocitos y parte de Salta, en Argentina.
También mencionó otra gran falla en la zona donde, según explicó, se unen el Subandino y la Llanura Chaqueña, entre las serranías de Charagua y del Aguaragüe. Sin embargo, consideró que una eventual actividad en esa estructura no sería tan peligrosa como la relacionada con la falla de Mandeyapecua.
Tarija, una zona protegida
Al referirse específicamente a Tarija, Centeno sostuvo que existen fallas longitudinales y transversales, pero aseguró que, según su explicación, no son fallas activas.
“Tarija es uno de los lugares que se encuentra más protegido”, afirmó.
Según su explicación, la presencia de rocas duras es uno de los factores que reduce el impacto de las ondas sísmicas, debido a que estas se atenúan y disminuyen su intensidad.
El geólogo también sostuvo que, si se produjera un movimiento relacionado con la falla de Mandeyapecua o con el esfuerzo compresional que describió, Tarija estaría protegida por la serranía de Sama.
“Tarija es una de las zonas más protegidas en el ámbito sísmico. No hay muchas posibilidades de que se produzca esto”, manifestó.
Centeno afirmó además que, de acuerdo con los registros históricos que ha revisado, no encontró menciones a grandes movimientos sísmicos en la región durante el periodo que investigó. Mencionó un temblor ocurrido en Yacuiba hacia 1889 y otro en la zona de Itao como los antecedentes que tiene registrados.
Las alertas en los celulares
Arce también fue consultado sobre las aplicaciones de alerta sísmica. Explicó que estas pueden ser útiles, pero su funcionamiento depende de determinadas condiciones.
Según indicó, se requiere una alta cantidad de teléfonos con estas aplicaciones instaladas, una adecuada distribución geográfica de los equipos y conexión a Internet para que los sensores de los celulares puedan registrar las vibraciones.
Cuando estas condiciones se cumplen, las aplicaciones pueden emitir una alerta y permitir algunos segundos, o decenas de segundos, para que las personas puedan reaccionar.
Sin embargo, advirtió que no todos los usuarios tienen estas herramientas instaladas ni cuentan con acceso permanente a Internet.
Las entrevistas de ambos especialistas coinciden en que Bolivia no está libre de actividad sísmica. Sin embargo, Arce sostiene que la sismicidad del país es moderada frente a otros territorios, mientras Centeno considera que las características geológicas de Tarija la sitúan entre las zonas más protegidas ante este tipo de fenómenos.
Los especialistas coinciden en la importancia de mantener medidas de prevención y preparación ante una eventual emergencia, sin generar alarma innecesaria entre la población.








