Advierten que liberar las tarjetas no cura el déficit de dólares de fondo
El economista Fernando Romero advierte que, si bien la medida normaliza el consumo digital, el desequilibrio cambiario y el elevado gasto público siguen siendo las tareas pendientes de la economía.
La decisión del Gobierno de liberar el uso de tarjetas de crédito y débito para transacciones internacionales ha sido recibida como un alivio inmediato para miles de bolivianos que enfrentaban restricciones para realizar compras por internet o pagar servicios en el exterior. No obstante, desde el ámbito económico advierten que esta medida, aunque necesaria, no resuelve los problemas estructurales que arrastra la economía nacional.
El economista Fernando Romero señaló que la disposición permite normalizar operaciones financieras digitales que se encontraban limitadas, beneficiando directamente a más de 2,7 millones de usuarios. Esto incluye actividades esenciales como pagos por educación, servicios digitales o gastos médicos fuera del país.
Romero explicó que, si bien la liberación de tarjetas restablece cierta normalidad en el sistema financiero, también implica un incremento directo en la demanda de dólares. Cada compra internacional representa una salida de divisas, lo que genera presión sobre las ya limitadas reservas internacionales.
El economista advirtió que estas operaciones se realizan bajo un tipo de cambio referencial cercano a los 9,15 bolivianos por dólar, un valor que podría estar por debajo del mercado real. Esta diferencia, según indicó, incentiva un mayor uso de divisas del que el sistema puede sostener.
Más allá de la medida, Romero enfatizó que Bolivia arrastra desde hace más de dos años un desequilibrio cambiario, acompañado de un elevado gasto público y una limitada disponibilidad de divisas.
Aunque en los últimos seis meses se ha registrado un superávit comercial, aclaró que este responde principalmente a la actividad del sector privado y que esos dólares no están retornando de manera efectiva al circuito económico interno.
Para el sistema financiero, la liberación del uso de tarjetas tiene un efecto dual. Por un lado, permite reactivar operaciones y generar ingresos por comisiones. Pero, por otro, incrementa el riesgo de liquidez en dólares para las entidades bancarias.





