Educación destaca que el Bono Juancito Pinto "blindó" las aulas
Deserción escolar: Yunchará y Uriondo en la cuerda floja
Los datos estadísticos entre 2001 y 2024, reflejan que el departamento logró un salto cualitativo del 80% al 94% en asistencia, aunque el nivel inicial sigue siendo la asignatura pendiente
Si bien en la gestión 2025 se había advertido que uno de los efectos de la crisis económica era la deserción escolar, pues al concluir la gestión escolar quedó en evidencia que la injerencia ha sido mínima, pues la tasa de abandono se mantiene dentro de la media aritmética de los últimos años. Sin embargo, se advierte que la mayoría de estudiantes que dejaron el colegio, corresponden a familias que han migrado hacia Argentina y Chile en busca de mejores oportunidades. Los municipios de Yunchará y Uriondo se muestran en la cuerda floja.
Las estadísticas
Según los datos oficiales de los últimos tres censos (2001, 2012 y 2024), el departamento de Tarija ha experimentado una transformación en sus aulas. Hoy, 9 de cada 10 niños, niñas y adolescentes entre 4 y 17 años asisten a la escuela, alcanzando una tasa de asistencia histórica del 94.58% en 2024.
A simple vista, la curva es ascendente y triunfal: se pasó de un 80.55% en 2001 a un 90.27% en 2012, hasta llegar al dato actual. Sin embargo, detrás del promedio departamental, los focos rojos se encienden en los más pequeños y en la persistente grieta entre la ciudad y el campo.
Asistencia Mientras la primaria y secundaria rozan la cobertura plena, el grupo de 4 a 5 años muestra un rezago preocupante, especialmente en el área rural
Así también lo destaca el director Distrital de Educación de Cercado, Sergio Gallardo, quien hace énfasis que la reducción en la deserción obedece principalmente al pago del Bono Juancito Pinto. Apuntó que el 2005 la deserción en primaria superaba el 6% y en secundaria el 8%, y ahora se redujo a “la mínima expresión”.
La deficiencia: entre los 4 y 5 años
El principal desafío de Tarija no es lograr que los adolescentes terminen la secundaria, sino conseguir que los niños entren a tiempo al sistema. En 2024, mientras la tasa de asistencia en el ciclo 6 a 11 años alcanza un envidiable 98.05% y en adolescentes de 12 a 17 llega al 92.5%, en el grupo de 4 a 5 años la cifra cae a un preocupante 81.96%.
Esto significa que casi 2 de cada 10 niños en edad preescolar no están recibiendo educación inicial. La deserción, en este caso, es un desierto antes de la travesía. Y aunque el dato ha mejorado drásticamente respecto al 2001 (donde solo el 46.6% asistía), la meta de la universalización sigue siendo esquiva para los más pequeños.
La grieta: lo urbano vs lo rural
Si bien la capital tarijeña y sus áreas dispersas gozan de tasas de asistencia casi plenas (97.7% en promedio), el área rural evidencia una desaceleración en la carrera educativa.
En las comunidades rurales del departamento, 1 de cada 4 niños de 4 a 5 años no asiste a la escuela. La tasa se desploma al 75.9%. Esta cifra, aunque superior al 59% registrado en 2012, evidencia que el acceso a la educación inicial sigue siendo un privilegio geográfico.
La brecha persiste también en la secundaria. Mientras en la ciudad el 97% de los adolescentes asiste al colegio, en el campo la tasa se estanca en un 88.5%. Aunque la diferencia se ha acortado en 23 años, la distancia sigue siendo un abismo de oportunidades.
Yunchará y Uriondo en la cuerda floja
El microscopio censal permite observar las grietas municipales. Mientras Bermejo, Yacuiba y Caraparí presentan tasas globales de asistencia que superan el 95%, otros municipios muestran una realidad completamente opuesta.
Yunchará y Uriondo se consolidan como los territorios con mayor rezago. En Yunchará, la tasa de asistencia global es del 84.6%, pero al desglosarla, la situación del nivel inicial es crítica: solo el 60.3% de los niños de 4 a 5 años asiste a la escuela. En Uriondo, el problema se traslada a la adolescencia: el 15.3% de los jóvenes de 12 a 17 años está fuera del sistema.
Las niñas que se quedan
Otro de los hallazgos del censo 2024 es la casi desaparición de la brecha de género en la asistencia escolar a nivel departamental. Las niñas asisten ligeramente más que los niños (94.8% frente a 94.4%). Sin embargo, el dato cobra otra textura en el área rural durante la adolescencia. Mientras los varones rurales de 12 a 17 años asisten en un 87.1%, las mujeres lo hacen en un 85.6%.
Aunque la diferencia es de apenas 1.5 puntos porcentuales, este margen suele esconder historias de trabajo doméstico, embarazo adolescente y tareas de cuidado no remuneradas que expulsan a las niñas de las aulas.
Los reprobados del 2025
Apartando la deserción escolar, desde la Dirección Departamental de Educación visibilizan que los índices de reprobados también es bajo, pues explican que durante la gestión 2025 a nivel departamental eran 8.700 estudiantes que debían graduarse de sexto de secundaria, de los cuales 108 perdieron el año, cifra que representa apenas el 1,25%.
Baja satisfacción con el sistema educativo en Bolivia
Un reporte Monitor de Educación publicado por Ipsos Ciesmori en octubre del 2025, da cuenta que Solo un 7% de los bolivianos califica el sistema educativo como “Bueno” y un 45% como “Malo”, situándolo como el país con menor calificación. Además, Bolivia destaca por tener el porcentaje más alto de respuestas “Ni bueno ni malo” (45%), lo que sugiere una gran proporción de la población con una percepción neutral o indecisa.
También refleja, que un cuarto de los bolivianos espera mayor deserción escolar. El 25% de los encuestados en Bolivia cree que en el próximo lustro en número de alumnos en las escuelas reducirá, frente a un 26% que cree lo contrario y un 29% que no espera variaciones en la cantidad de alumnado. En el promedio Global, el 36% piensa que el número de alumnos en las escuelas de su área local disminuirá en los próximos cinco años.





