La migración vacía las escuelas rurales en San Lorenzo
En las comunidades campesinas solamente se están quedando las personas mayores, los más jóvenes se van a otros lugares en busca de futuro
El municipio de San Lorenzo, del departamento de Tarija, enfrenta una realidad compleja, la despoblación de sus comunidades rurales. La falta de empleo y las dificultades económicas están impulsando a numerosas familias a emigrar, principalmente hacia Argentina, en busca de mejores condiciones de vida. Este fenómeno ha provocado, entre otras consecuencias, el cierre de varias unidades educativas por falta de estudiantes.
El dirigente campesino de la primera sección de la provincia Méndez, Adrián Tarifa, describe con pesar la situación: “Orillados por la crisis y sin fuentes de trabajo, muchas familias se han ido. Aquí ya no hay cómo mantenerse”.
Según Tarifa, la migración hacia el vecino país se ha convertido en la única salida para muchas familias campesinas. “Cuando un boliviano cruza al lado argentino, se encuentra con muchos compatriotas. Allá, aunque el trato no siempre es igual, se aguanta, porque al menos hay trabajo”, relata.
Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman esta tendencia. En el período 2019-2024, San Lorenzo registró 2.288 inmigrantes, frente a solo 718 emigrantes, lo que sugiere un saldo migratorio positivo. Sin embargo, esta cifra oculta un fenómeno: la migración interna desde las áreas rurales hacia centros urbanos o fuera del país. De hecho, el en el mismo período, 542 inmigrantes llegaron desde otros departamentos, mientras que 266 personas emigraron hacia otras regiones de Bolivia.
Tarifa señala que en las comunidades “solo quedan las personas mayores. Los viejitos que no han podido salir a trabajar son los únicos que siguen viviendo ahí. Sus hijos vienen a verlos de vez en cuando, pero ya no se quedan”. Esta afirmación coincide con los datos del Censo 2024, que muestran un envejecimiento progresivo de la población en las zonas rurales.
Uno de los efectos más dolorosos de esta migración es el cierre de escuelas. “Nos duele ver que las escuelas por las que tanto hemos luchado estén vacías. No hay niños, no hay jóvenes, se han ido todos”, lamenta Tarifa. La disminución de la población en edad escolar es evidente en los datos de emigración reciente: en el grupo de 5 a 17 años, 155 personas abandonaron el municipio entre 2019 y 2024.





