Las familias llenaron los mercados en busca de productos
El balotaje y el clima encarecieron la canasta básica en los mercados
La dirigencia campesina ya advertía un incremento de los productos básicos de la canasta familiar, aunque no lo atribuía a la segunda vuelta electoral, sino a la escasez de combustibles
A horas de la segunda vuelta electoral varios productos de la canasta básica registraron un incremento de precio en los diferentes mercados de la ciudad de Tarija. Las vendedoras dan dos argumentos, el granizo e intensa lluvia que cayó desde la tarde del jueves 16 de octubre, que está impidiendo a las familias campesinas sacar su producción agrícola, y el balotaje de este domingo 19 de octubre, proceso en el que se elegirá al nuevo presidente de Bolivia.
La jornada del sábado, pese a la tupida lluvia, el mercado Campesino se vio abarrotado por cientos de familias que buscaban abastecerse, considerando que este domingo todos los centros de abasto estarán cerrados.
Uno de los productos que más caro está es la carne. El kilo se ofrece entre 70 y 80 bolivianos, y el precio baja si el corte tiene hueso o mucha grasa. Varias familias preguntaban los precios y al ver que eran altos optaban por pollo, que se ofrece a 23 bolivianos el kilo.
Carne Uno de los productos que más caro está es la carne. El kilo se ofrece entre 70 y 80 bolivianos, y el precio baja si el corte tiene hueso o mucha grasa
Otro producto que está con precio alto es el tomate, que se ofrece a 30 y 35 bolivianos la cuartilla, lo que hace un par de semanas estaba en 19 bolivianos.
La arveja bajó un poco su costo. Hace una semana estaba a 35 y 40 bolivianos, hoy se puede hallar entre 25 y 30 bolivianos.
¿Por qué tan caro casera? preguntó don Pedro, quien acompañó a su esposa al mercado para hacer las compras. Entre charla y charla comentó que entre ambos llevaron 500 bolivianos para no solo alimentos, sino también abarrotes y productos de limpieza.
“No sabemos qué pasará después de mañana (domingo de balotaje), seguramente las cosas se pondrán más caras, entonces mejor nos proveemos que algunas cosas. Pero mire, con apenas esto ya se me fueron casi 200 bolivianos”, dice y nos muestra su bolsa media llena.
La señora Carmen tiene un puesto donde ofrece tomate, algunas hortalizas y remolacha, entre otros productos. Admite que pese a la lluvia mucha gente llegó al mercado para abastecerse.
“La gente está comprando todo lo que puede, no sabemos qué puede pasar después de las elecciones, tal vez todo se ponga más caro aún”, dice.
El efecto combustible
La dirigencia campesina ya advertía un incremento de los productos básicos de la canasta familiar, aunque no lo atribuía a la segunda vuelta electoral, sino a la escasez de combustibles.
El dirigente Rivelino Zenteno reclamó que la falta de diésel no solo perjudica la cosecha de producción agrícola, sino su traslado a los mercados, lo que eleva la hoja de costo.
“Hay compañeros que se pasan más tiempo en la fila esperando por diésel, que en el campo trabajando. Esta situación nos perjudica, no podemos sacar al mercado la producción”, cuestionó.
Esto también está influyendo en el precio de las carnes. Lorenzo Velázquez, dirigente de la Asociación de Comercializadores, indicó que por la falta de combustible los camiones frigoríficos llegan con menor frecuencia.
Dijo sentirse esperanzado que con el cambio de gobierno esta situación mejore, caso contrario los precios seguirán subiendo, generando un perjuicio en la economía de las familias, que han visto mermado el poder adquisitivo de sus ingresos mensuales.
La Defensoría identificó el encarecimiento de 13 productos
Carne de res, pollo, arroz, azúcar, aceite y harina experimentaron un incremento sostenido en sus precios entre agosto de 2024 y septiembre de 2025, según un sondeo realizado por la Defensoría del Pueblo en los principales mercados de las nueve capitales departamentales.
De acuerdo con el estudio, el costo de la canasta básica compuesta por 13 alimentos se elevó entre un 13% y un 30%, dependiendo de la ciudad.
Recomienda a las autoridades desarrollar acciones para garantizar el abastecimiento a un precio justo, evitando el agio y la especulación.





