Censo 2024
La calidad del empleo se estanca en Tarija
Aunque se ha mejorado el nivel educativo de la población, persiste la escasez de oportunidades laborales. Obreros y profesionales instan a las autoridades a promover políticas activas de empleo
A lo largo de los años, Tarija ha mostrado avances en ciertos aspectos de su desarrollo social, como el acceso a la educación. Sin embargo, al analizar los datos sobre la población ocupada de 14 años o más según los censos de Población y Vivienda de 2001, 2012 y 2024, se evidencia un problema recurrente: la poca evolución en la calidad del empleo. A pesar de que la región ha experimentado mejoras en áreas como la educación y la infraestructura, el empleo sigue estando marcado por una alta informalidad y bajas calificaciones laborales, lo que refleja un desajuste entre la formación adquirida y las oportunidades laborales.
Un vistazo a la evolución de la ocupación en Tarija
En el censo de 2001, un porcentaje considerable de la población ocupada se concentraba en trabajos no calificados (20,2%) y trabajos agrícolas y pecuarios (25,4%). A pesar de que estas cifras muestran una ocupación en sectores primarios, un dato relevante es la baja proporción de directores y gerentes (1,5%) y profesionales científicos e intelectuales (6,7%), los cuales son indicadores clave del nivel de desarrollo económico de una región. Estos datos reflejan una estructura laboral desajustada a las necesidades de un mundo cada vez más globalizado y tecnificado.
Para el censo de 2012, se observó un pequeño incremento en los profesionales y en las ocupaciones de dirección (1,8% en 2012 frente al 1,5% en 2001). Sin embargo, el cambio es mínimo, lo que sugiere que el avance en términos de empleo calificado es lento y no acompaña la tendencia educativa de la región. Mientras tanto, las ocupaciones no calificadas seguían siendo una proporción relevante del empleo en Tarija, lo que indica que muchos tarijeños continúan siendo absorbidos por sectores con una alta demanda de mano de obra no especializada.
El estancamiento del empleo calificado en 2024
En 2024, la tendencia de poca evolución en el empleo calificado persiste. El porcentaje de directores y gerentes se redujo a tan solo 0,8%, mientras que los profesionales científicos e intelectuales crecieron ligeramente al 11,8%. Sin embargo, el cambio sigue siendo marginal y no suficiente para transformar significativamente la estructura ocupacional de la región. Por otro lado, el 25,2% de la población tarijeña sigue ocupada en actividades agropecuarias, lo que demuestra que la dependencia del sector primario no ha disminuido de manera importante, y gran parte de la población continúa trabajando en sectores de bajo valor agregado.
El dato más revelador es el de las mujeres, quienes, a pesar de los avances en educación, siguen siendo las más afectadas por la informalidad laboral. Si bien la participación femenina en las profesiones intelectuales ha crecido (14,2% en 2024 frente al 9,2% en 2001), su inclusión en puestos de dirección sigue siendo irrisoria, con solo un 0,7% en 2024. Este dato resalta la persistencia de barreras estructurales que impiden la integración plena de las mujeres en el mercado laboral de calidad.
Desajuste entre formación educativa y mercado laboral
El principal desafío de Tarija no es solo la falta de educación, sino el desajuste entre la formación educativa adquirida por la población y las oportunidades laborales que realmente existen. Aunque las políticas educativas y de formación han logrado avances notables, especialmente en niveles como la educación superior, la oferta laboral sigue centrada en sectores tradicionales como la agricultura, la construcción y los trabajos no calificados. Esto refleja un mercado laboral insuficiente para absorber a los profesionales formados y una falta de estrategias para diversificar la economía local, un tema que también señalan desde la Central Obrera Departamental y los diferentes colegios profesionales.
A pesar de que algunos sectores como los trabajadores de los servicios y vendedores (20,2% en 2001, 21,4% en 2012 y 25,2% en 2024) han mostrado un leve crecimiento, esta categoría se caracteriza por su alta informalidad y falta de estabilidad, lo que limita las posibilidades de desarrollo profesional para gran parte de la población. Esto se ve reflejado en el hecho de que los trabajadores no calificados siguen siendo un porcentaje relevante de la ocupación en la región, con 19% en 2001, 18,8% en 2012 y 15,7% en 2024. Aunque hay una ligera disminución, el cambio es insuficiente frente a la transformación de la estructura educativa.
La necesidad de políticas públicas efectivas
Desde la Central Obrera y los Colegios Profesionales apremian a las autoridades y los sectores productivos en Tarija a que implementen estrategias claras para fomentar la creación de empleo de calidad en áreas como la tecnología, los servicios profesionales y la industria manufacturera una vez superada la época del gas. El incremento de puestos directivos y gerenciales no solo depende de la educación, sino también de la creación de nuevas oportunidades laborales, especialmente en sectores con alto valor agregado, como la industria 4.0, el turismo de alto nivel o las energías renovables.
Conclusión: Un futuro incierto
Si bien Tarija ha avanzado en cuanto a cobertura educativa, profesionales y trabajadores señalan que el empleo de calidad sigue siendo un desafío pendiente. La población tarijeña necesita no solo más acceso a la educación, sino también un mercado laboral que realmente valore esas capacidades adquiridas. La transición hacia un empleo más calificado, estable y bien remunerado será posible solo si se implementan políticas públicas que promuevan la diversificación económica, la formación técnica especializada y la creación de empleo en sectores clave para el futuro.





