Se agravan los problemas estructurales
La incertidumbre política frena la economía local
A días de las elecciones generales en Bolivia, la incertidumbre sobre quién asumirá la presidencia y cuál será el rumbo del próximo Gobierno ha comenzado a dejar huellas visibles en la economía local. En Tarija, la Federación de Empresarios Privados (FEPT) advierte que el país atraviesa una etapa de “letargo” productivo que amenaza con profundizarse, pero que la tarea queda en manos de las autoridades que vayan a ser elegidas.
El presidente de la FEPT, René Segovia, explicó que el ambiente político y la falta de definiciones han frenado inversiones y generado un clima de espera que perjudica tanto a empresarios como a trabajadores.
Mencionó que la esperanza está puesta en el próximo Gobierno, para que pueda cambiar el sistema económico, dejando atrás el extractivismo y apuntando a un modelo sostenible y diversificado, que fortalezca la producción local y la exportación.
Segovia subrayó que para revertir el estancamiento es imprescindible garantizar seguridad jurídica y certidumbre para las inversiones, no solo nacionales sino también extranjeras, refirió que si no hay un marco claro, las empresas no arriesgan capital, por ende no hay inversión, no hay crecimiento ni empleo.
A los problemas políticos se suman los “cuellos de botella” económicos ya existentes. El acceso a divisas se ha vuelto crítico: “Seguimos con el problema de las divisas que no hay dentro del mercado, y si hay, están a más del doble del cambio oficial”, denunció Segovia, explicando que esta situación encarece la importación de insumos y limita la producción.
Otro factor que golpea al aparato productivo es la falta de carburantes, que ralentiza las cadenas de suministro y eleva los costos operativos. “Es un problema que no se puede subestimar, porque afecta desde la agricultura hasta el transporte de mercancías”, sostuvo.








