Análisis político de la semana
FMI, subvención o socios del litio: las vías al dólar negadas por Arce
El sesgo político de las soluciones a largo plazo hace que el gobierno opte por aguantar. Apuesta porque caigan los tipos a nivel internacional o el ingreso de divisas vía crédito para ganar tiempo



Esta semana Fernando Molina dejó escrito en El País de España, el de mayor alcance en castellano, que el dólar podría llegar a 10 bolivianos a finales de año según varios economistas. Era un artículo en el que describía “la peor semana de la gestión económica de Arce” y que fue jaleado por algunos de esos economistas que sostienen esa hipótesis del caos, y si no lo fue más, es porque muchos de estos tampoco se fían de Molina, al que de neoliberal le queda poco.
La situación no está para alegrías y los datos son evidentes: el dólar escasea y las reservas internacionales son mínimas, y más allá de la estadística y los choques verbales, el problema empieza a colarse en la microeconomía: falta combustible, suben las comisiones bancarias y muchas de las empresas importadoras han empezado ya a trasladar a sus clientes el incremento de precios incluso anticipando comunicados en los que se distribuyen culpas, para que quede claro de qué va la cosa.
La pesadilla del gobierno de Arce es que el malestar se convierta en estallido popular, pero tampoco está haciendo nada para evitarlo más allá de repetir que se trata de una operación especulativa avivada desde el poder económico en pinza con el expresidente Evo Morales, dispuesto a utilizar cualquier argumento que se acomode a su estrategia de retorno al poder y que pasa, fundamentalmente, por eliminar a Luis Arce como aspirante a la reelección.
Posicionarse como víctima tiene sus riesgos, y también sus oportunidades, salvo que no se comuniquen con claridad. Desde hace muchos meses el gobierno viene exigiendo que se aprueben los créditos internacionales acordados con organismos multilaterales que requieren de la aprobación de convenios en la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde no tiene mayoría suficiente ni aún con los cuadros fichados de otras fuerzas, pero es incapaz de explicar por qué urgen esos proyectos, que son finalistas pero que le darían divisas de forma inmediata, sin reconocer el momento crítico.
El tiempo de Arce
En el plan de Arce está ganar tiempo para que caigan los tipos de interés de la Reserva Federal, que han pasado de 0 a 5,25% en dos años, pero que llevan congelados desde septiembre y todas las consultoras prevén que empiecen a caer a finales de año. También para que el proyecto del litio pueda madurar y entregar alguna divisa con la que recomponer las Reservas, pero aún así seguirá lejos de lo que alguna vez fueron los ingresos por Hidrocarburos.
El carnaval no ha servido para patear esta incertidumbre más allá de cuatro días literales y los estrategas empiezan a plantearse si realmente no hay otra alternativa que la resistencia: Hace justo un año empezaron presiones similares, que el gobierno considera “especulativas”, contra el dólar, incrementando la demanda y haciendo tambalear el sistema, cayó el gran banco del desarrollo cruceño incapaz de hacer frente a la demanda con un balance plagado de inmuebles sobrevalorados, pero la intervención, sobre la que se ha corrido un tupido velo, evitó el contagio a otras entidades. Pero esto puede no servir para siempre.
Más allá del relato apocalíptico – que algunos llevan versando 18 años – o del que puramente busca justificar cualquier cosa que haga el gobierno, hay algunas soluciones sobre la mesa que el gobierno se niega a explorar por el costo político: recurrir al FMI, cortar la subvención de los hidrocarburos o compartir el negocio del litio a cambio de una sólida compra de bonos del tesoro del interesado, sin embargo el ministro Marcelo Montenegro o cualquiera de sus agregados se niega siquiera a ponderar estas opciones en público. La simple imagen del expresidente Evo Morales reaccionando a estas medidas le quita el sueño.
El fin de la carrera
El principal problema que sobrevuela la economía hoy es el interés político que entraña. Para unos, la caída del modelo de Arce, suponen, enterrará definitivamente al Movimiento Al Socialismo, que retornó al poder en 2020 tras una breve y traumática experiencia marcada por la gestión de la pandemia. Para los otros, resistir mientras se implementan los cambios en la matriz productiva supondría todo lo contrario. Al medio, un Evo Morales que considera que el problema es solo de actores y no de fondo.
En principio quedan unos 20 meses para que los bolivianos dicten sentencia electoral sobre el momento, y aún así, nada hace prever que eso sea el final del camino.
Antonio Saravia, la opción liberal
Era un secreto a voces y, a la vez, sigue siendo una decisión pendiente de validar, pues Antonio Saravia, que ya ha reconocido su interés en ser candidato presidencial por un partido liberal aún sin articular, quiere que haya cierto consenso entorno a su nombre.
Saravia, profesor universitario en Estados Unidos, ortodoxo libertario fascinado con el fenómeno de Javier Milei en Argentina y todo cuanto tenga que ver con la destrucción del Estado espera encontrar adhesiones en todo el país para ganar, aunque es consciente de que es necesario difundir mucho más la teoría para lograr más adhesiones al proyecto. Sin duda habrá que tomarlo en cuenta.