El sacerdote que visitó Tarija ahora va camino a la santidad
Mamerto de la Ascensión Esquiú fue un fraile y obispo argentino del siglo XIX, también periodista y político del que se recuerda su encendida defensa de la Constitución Argentina de 1853, vivió en Tarija y Sucre por algunos años y, actualmente su figura se encuentra en proceso de...



Mamerto de la Ascensión Esquiú fue un fraile y obispo argentino del siglo XIX, también periodista y político del que se recuerda su encendida defensa de la Constitución Argentina de 1853, vivió en Tarija y Sucre por algunos años y, actualmente su figura se encuentra en proceso de canonización en el Vaticano.
Su biógrafo, el profesor catamarqueño Ángel Ricardo Carrizo, en un taller sobre la figura del sacerdote dictado en Fundación Cultural Padre Lorenzo Calzavarini “Raíces Tarixa” relató que en su faceta de periodista era un acérrimo defensor de los derechos de los más necesitados e informaba a la gente sobre lo que sucedía en América en esos tiempos.
Historia
Esquiú pensaba que el periodismo no debería depender de lo económico ni estar al servicio del poder, estaba en contra delas grandes corporaciones que querían manejar la prensa y la vida de los pueblos
“En su tiempo, en Argentina muchos periódicos dependían de grandes monopolios y estaban al servicio del poder de turno, defendía la libertad de prensa, quería que se informara sobre la realidad y que se defendiera a los más desposeídos”, sostuvo Carrizo.
En septiembre de 1861 partió de su natal Catamarca para residir al Convento Franciscano de Tarija, Bolivia, famoso centro de irradiación espiritual, apostólica y misionera. El 16 de mayo de 1862 llegó a tierra chapaca para consagrar su vida a la oración y al estudio. El 28 de ese mismo mes comenzó la redacción de su “Diario de recuerdos y memorias”, extenso documento espiritual en el que quedó retratada su vida.
En Tarija efectuó las predicaciones cuaresmales del año 1863, como así también la evangelización de los chiriguanos, la confesión de enfermos de fiebre amarilla, la enseñanza de la teología y la atención espiritual de un lazareto. Fue designado profesor de Teología en el Seminario y colaborador directo del Arzobispo.
Cinco años después se trasladó a la ciudad de Sucre donde se le asignó la creación de un periódico de inspiración cristiana, que se concretó el 15 de setiembre de 1868 que recibió el nombre de El Cruzado.
La defensa de la Iglesia en las páginas de El Cruzado fue tal, y en especial la del papado, que Fray Mamerto recibió un cálido reconocimiento del Papa Pío IX. Tras la muerte de Mariano José de Escalada, primer Arzobispo de Buenos Aires, el Senado con fecha 22/08/72 propone a Fray Mamerto Esquiú para cubrir tal cargo, designación que fue rechazada por el Fray con una renuncia fechada el 12 de diciembre de 1872. Pero por instrucción del Papa aceptó tal nominación.
Esquiú nació en la localidad de Piedra Blanca, Provincia de Catamarca, el 11 de mayo de 1826. Fue hijo de don Santiago Esquiú y Doña María de las Nieves Medina. Le fue conferido el bautismo el 19 del mismo mes ya que el pequeño niño nació delicado de salud. Se le impuso el nombre de Mamerto de la Ascensión, en homenaje a San Mamerto, en cuya festividad había nacido, y el misterio de la ascensión del Señor, que ese año había caído el mismo día.
En torno al año 1831, Mamerto continuaba estando en un estado de salud muy delicado. Sus padres, en la medida de sus posibilidades habían agotado todos los recursos de la ciencia médica. Doña María de las Nieves hizo entonces una promesa que sería de trascendental importancia en la vida de su ilustre hijo: vestir al niño con el hábito de San Francisco todos los días.
El pequeño Mamerto se vio enteramente recuperado al poco tiempo. La madre, agradecida a su santo protector, se apresuró a cumplir su promesa, y como no tenía una tela apropiada, ni las facilidades suficientes como para conseguirla, pidió al padre franciscano que había bautizado a su hijo, un hábito viejo que ya no usara para refaccionarlo y que le quedara al niño. Este fue el primer hábito que Fray Mamerto Esquiú usó y el único ya que lo llevó desde los cinco años de edad hasta el día de su muerte. Podría decirse que había nacido para el hábito franciscano.
La prensa a la muerte del siervo de Dios
El Santo Obispo Esquiú falleció el día 10 de Enero de 1883, en la Posta “El Suncho”, provincia de Catamarca.
“Ha muerto no sólo un gran pastor, sino un gran hombre, que iluminó con sus prodigiosos talentos y con la luz de sus conocimientos profundos, el claustro, la Cátedra Sagrada [...] el humilde entre los humildes, que vivía más humildemente aún, ha expirado en un lugar humilde, solitario, privado de todo recurso, rodeado por el misterioso silencio del desierto”, señaló El Eco de Córdoba (12-1-1883).
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Su biógrafo, el profesor catamarqueño Ángel Ricardo Carrizo, en un taller sobre la figura del sacerdote dictado en Fundación Cultural Padre Lorenzo Calzavarini “Raíces Tarixa” relató que en su faceta de periodista era un acérrimo defensor de los derechos de los más necesitados e informaba a la gente sobre lo que sucedía en América en esos tiempos.
Historia
Esquiú pensaba que el periodismo no debería depender de lo económico ni estar al servicio del poder, estaba en contra delas grandes corporaciones que querían manejar la prensa y la vida de los pueblos
“En su tiempo, en Argentina muchos periódicos dependían de grandes monopolios y estaban al servicio del poder de turno, defendía la libertad de prensa, quería que se informara sobre la realidad y que se defendiera a los más desposeídos”, sostuvo Carrizo.
En septiembre de 1861 partió de su natal Catamarca para residir al Convento Franciscano de Tarija, Bolivia, famoso centro de irradiación espiritual, apostólica y misionera. El 16 de mayo de 1862 llegó a tierra chapaca para consagrar su vida a la oración y al estudio. El 28 de ese mismo mes comenzó la redacción de su “Diario de recuerdos y memorias”, extenso documento espiritual en el que quedó retratada su vida.
En Tarija efectuó las predicaciones cuaresmales del año 1863, como así también la evangelización de los chiriguanos, la confesión de enfermos de fiebre amarilla, la enseñanza de la teología y la atención espiritual de un lazareto. Fue designado profesor de Teología en el Seminario y colaborador directo del Arzobispo.
Cinco años después se trasladó a la ciudad de Sucre donde se le asignó la creación de un periódico de inspiración cristiana, que se concretó el 15 de setiembre de 1868 que recibió el nombre de El Cruzado.
La defensa de la Iglesia en las páginas de El Cruzado fue tal, y en especial la del papado, que Fray Mamerto recibió un cálido reconocimiento del Papa Pío IX. Tras la muerte de Mariano José de Escalada, primer Arzobispo de Buenos Aires, el Senado con fecha 22/08/72 propone a Fray Mamerto Esquiú para cubrir tal cargo, designación que fue rechazada por el Fray con una renuncia fechada el 12 de diciembre de 1872. Pero por instrucción del Papa aceptó tal nominación.
Esquiú nació en la localidad de Piedra Blanca, Provincia de Catamarca, el 11 de mayo de 1826. Fue hijo de don Santiago Esquiú y Doña María de las Nieves Medina. Le fue conferido el bautismo el 19 del mismo mes ya que el pequeño niño nació delicado de salud. Se le impuso el nombre de Mamerto de la Ascensión, en homenaje a San Mamerto, en cuya festividad había nacido, y el misterio de la ascensión del Señor, que ese año había caído el mismo día.
En torno al año 1831, Mamerto continuaba estando en un estado de salud muy delicado. Sus padres, en la medida de sus posibilidades habían agotado todos los recursos de la ciencia médica. Doña María de las Nieves hizo entonces una promesa que sería de trascendental importancia en la vida de su ilustre hijo: vestir al niño con el hábito de San Francisco todos los días.
El pequeño Mamerto se vio enteramente recuperado al poco tiempo. La madre, agradecida a su santo protector, se apresuró a cumplir su promesa, y como no tenía una tela apropiada, ni las facilidades suficientes como para conseguirla, pidió al padre franciscano que había bautizado a su hijo, un hábito viejo que ya no usara para refaccionarlo y que le quedara al niño. Este fue el primer hábito que Fray Mamerto Esquiú usó y el único ya que lo llevó desde los cinco años de edad hasta el día de su muerte. Podría decirse que había nacido para el hábito franciscano.
La prensa a la muerte del siervo de Dios
El Santo Obispo Esquiú falleció el día 10 de Enero de 1883, en la Posta “El Suncho”, provincia de Catamarca.
“Ha muerto no sólo un gran pastor, sino un gran hombre, que iluminó con sus prodigiosos talentos y con la luz de sus conocimientos profundos, el claustro, la Cátedra Sagrada [...] el humilde entre los humildes, que vivía más humildemente aún, ha expirado en un lugar humilde, solitario, privado de todo recurso, rodeado por el misterioso silencio del desierto”, señaló El Eco de Córdoba (12-1-1883).
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