Estudiantes del Colegio Andalucía y 120 obras de arte propio
En su tercer aniversario, el Colegio Andalucía presentó en la Casa de la Cultura una muestra de 120 obras estudiantiles, libres de tema impuesto, entre anime, samuráis, Fórmula 1 y criaturas marinas.
Del 20 al 24 de julio, las paredes de la Casa de la Cultura se llenaron de un centenar de miradas adolescentes sobre el mundo. La exposición, organizada por el Colegio Andalucía en el marco de su tercer aniversario, reunió 120 obras que no respondieron a una consigna temática, sino a la libertad absoluta de cada estudiante para decidir qué contar y cómo hacerlo.
Según explica Erich Conzelmann, profesor de pintura y responsable del proceso creativo detrás de la muestra, desde el inicio se buscó que cada joven “expresara sus intereses, emociones, inquietudes e interpretaciones del mundo desde su propia perspectiva”, sin imposiciones de tema ni de técnica.
El resultado es un mosaico tan heterogéneo como generacional. Entre las obras se reconocen referencias directas a la cultura popular que hoy habitan los adolescentes: el anime, los cómics (Invincible o Charlie Brown), la velocidad de la Fórmula 1, la estética samurái y hasta el universo de Mario Bros conviven en las paredes de la sala.
En paralelo, un segundo grupo de piezas encuentra en el agua, el mar y sus criaturas —con las tortugas como protagonistas recurrentes—, y los animales terrestres y fantásticos, un territorio simbólico compartido por varios expositores, casi como si el océano funcionara de refugio temático común.
Desde una tercera veta asoman obras con fuerza emotiva retratada desde lo simbólico, lo abstracto, lo grotesco y lo surreal.
Lo interesante, más allá de los temas, es la relación que cada estudiante establece con ellos. En algunos casos, la elección parece nacer de las posibilidades técnicas: el tema es una excusa para experimentar con una textura, un color o un trazo. En otros, ocurre lo contrario, y es la obsesión personal la que empuja y sostiene la técnica, dejando ver una necesidad expresiva genuina detrás del pincel.
Se trata, en definitiva, de obras de aprendizaje, pero en varias de ellas asoma un talento que excede lo escolar, cultivado en el semillero artístico que dirige Conzelmann. Será una alegría que varios de estos jóvenes sigan ligados al arte, ya sea como oficio o como una forma más de expresar la humanidad que los atraviesa.
La muestra, que puede recorrerse también de manera virtual AQUÍ, queda como testimonio de que el arte estudiantil no es solo un ejercicio técnico, sino una ventana genuina hacia cómo una nueva generación observa, interpreta y se apropia del mundo que ya está heredando.








